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Sólo para salir de la retórica del odio


By VEME - 11/14/19 9:48 AM




Evo Morales en Bolivia:

– PIB 9 mil millones a 40 mil millones
– Pobreza extrema 38% a 15%
– Desempleo 8,1% a 4,2%
– Salario mín. US$60 a US$310
– US74 mil millones al nacionalizar recursos

Son datos oficiales internacionales.

Y no estoy diciendo, antes que mis amigos se sorprendan, que los datos justifican la dictadura. Habría quizás que preguntarse seriamente si la de Morales lo era. Personalmente creo que 13 años en la presidencia no son una cosa sana, ni que uno se llame Evo y hable castellano, ni que una se llame Angela y hable alemán, pero, más allá de toda idiosincrasia, la reelección no es la madre de todos los males. Un país puede prohibir la reelección hasta en su constitución y permitirle, de igual forma, al mismo grupo de poderosos, gobernar por más de 100 años.
¿O no? 
Alguien me ha recordado el derecho sagrado de los pueblos a manifestarse; lo comparto plenamente. En mi vida he marchado y marcho, he ocupado universidades, participado en huelgas, pedido renuncias, pero, jamás, he buscado el apoyo de los militares, jamás he pretendido contar con el pleno respaldo de la policía, jamás he servido los intereses de los patrones. Sólo pensar que detrás de mi estén los tanques, me quitaría el sueño. En todos los sentidos.
Lo que me sorprende y duele es la incapacidad de distinguir entre rechazo al golpe de estado y respaldo a un presidente.
Yo reivendico mi derecho a oponerme, con todas mis fuerzas, a lo que està pasando hoy en Bolivia, sin tener que apoyar necesariamente las políticas de Evo Morales, mismas que, por cierto, nadie de los que escribimos en red, viviendo afuera de Bolivia, conocemos verdaderamente y a fondo.
Ahí están los datos duros, mas estoy consciente de que podrían significar muy poco a nivel democrático. Pero quisiera subrayar también el hecho de que millones de pobres son falta de democracia; de que un salario de 60 dólares mensuales es falta de democracia; que una biblia en la bandera, como símbolo patrio, es falta de democracia.
Lo que queda es la violencia y no hay que celebrarla, ni justificarla, ni desearla.
Y sin embargo, en el mar de odio y rencor en que navegamos, es justo el viento de la revancha que infla las velas de los inconformes.
Detesto pensarlos, mas siento que nos espera una dura tormenta.

Paolo Pagliai



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