La Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaumnegó que las recientes entrevistas y publicaciones que ha tenido en medios de comunicación internacionales sean parte de una campaña política o que se haya pagado por ellas.

Luego de que este fin de semana la mandataria capitalina apareciera en la portada de El País Semanal, una revista que no se vende en México, donde se publicó una entrevista realizada por el periodista Javier Lafuente, titulada “Claudia Sheinbaum y el futuro de México”, la Jefa de Gobierno explicó que dicha entrevista, al igual que otra que se publicó la semana pasada en la cadena BBC, y un artículo de su autoría publicado en el semanario The Economist, se trataron de solicitudes que esos medios realizaron desde hace tiempo y fue hasta ahora que tuvo oportunidad de atenderlas.

“No para nada; son entrevistas que nos han estado solicitando, no es que nosotros las hayamos buscado”, explicó este domingo, en conferencia de prensa, tras ser cuestionada sobre si se trata de una precampaña política.

A la pregunta de si la administración local pagó por estas publicaciones, Sheinbaum Pardo negó rotundamente: “Jamás haríamos eso, de pagar por una publicación de este tipo, ni mucho menos”.

En la entrevista para El País Semanal, La jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, se autodefine como “gobernante obsesiva”.

sobre temas políticos, se aborda su relación con el presidente López Obrador y se hace una auto evaluación al trabajo al frente del gobierno de la Ciudad de México y se le pregunta por sus aspiraciones a la Presidencia en 2024.

“No se trata de que yo quiera ser presidenta. Se tendrá que decidir en su momento, por una encuesta, como está establecido en los estatutos del partido. Mi papel en este momento es seguir haciendo bien mi trabajo y que el pueblo de México y de la Ciudad de México se sienta orgulloso de mí”, explica.

Cuando se le pregunta por las acciones que tomó tras el derrumbe de la Línea 12 o las respuestas que dio su gobierno a la pandemia de Covid-19, los dos momentos más álgidos de su carrera:

Apunta la entrevista: Uno de los momentos más evidentes ocurrió hace unos meses durante una de las peores crisis de su gobierno. Cuando un tramo del metro se vino abajo en mayo y murieron 22 personas, se le afeó que apenas tuvo un gesto en público con las familias. Al tiempo que le llovían críticas, había ordenado a cada uno de sus secretarios —el equivalente a concejales— que diesen seguimiento de sus necesidades con llamadas a diario a los familiares de las víctimas. También recuerda cómo el 24 de diciembre del año pasado, en el peor momento de la pandemia en la capital —al que se llegó no sin pocas críticas por la tardanza en decretar el semáforo rojo, la máxima alerta en la ciudad ante el alza de hospitalizaciones—, se desplazó al centro del control de la ciudad ante el colapso y la falta de ambulancias y sin decir quién era pidió hablar con todas las personas que estaban esperando una.

Con info de agencias