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Ser profesor


By VEME - 05/15/19 10:39 AM




Ser profesor

Éste es un fragmento de un largo texto que escribo sobre mis experiencias como profesor en el ITESO. La fotografía es de Luis Ponciano.

Por la naturaleza misma de las materias que he impartido utilizo un método muy parecido en éstas: el de un taller donde se lee, se escribe, se discuten los textos y se someten a un proceso de corrección y edición. Es una manera de aprovechar mi experiencia como corrector y editor de publicaciones para los medios, las casas editoriales y las instituciones de educación superior para las que he trabajado y en las que actualmente me desempeño como colaborador y como corrector, redactor y editor. Me parece importante que los estudiantes conozcan las condiciones reales en que se trabaja para diferentes espacios de producción cultural, además de cómo pueden vincular sus intereses y valores con el desempeño de su profesión, ya se trate de periodistas, gestores culturales o comunicadores —en el Taller de escritura creativa también hay estudiantes de arquitectura, diseño, ingeniería y otras carreras—. En cada sesión me preocupo por apuntalar siempre las discusiones y los comentarios con bibliografía pertinente y otro tipo de información, como películas, documentales y programas de televisión, para abundar en temas complejos —también abrimos un grupo de Facebook para publicar comentarios, artículos y ampliar la discusión.

Desde luego, hago lo posible por vincular lo que vemos en clase con la experiencia profesional, con lo que se van a encontrar en el mundo más allá de la universidad. Hablo de salarios, cargas de trabajo, las fuentes que se asignan a los reporteros y otras vicisitudes de la vida cotidiana en el mundo del periodismo, por ejemplo.

Ser profesor implica una responsabilidad relativamente nueva para mí. Los talleres y cursos que he impartido antes de incorporarme al ITESO y aun ahora por lo general duran de un día a tres, y son eminentemente prácticos. Las clases en el ITESO cubren un periodo amplio de convivencia y de un intercambio frecuente de impresiones, de información, de experiencias cotidianas y profesionales. En no pocas ocasiones he puesto a discusión varios lugares comunes, prejuicios y estereotipos que arrastran algunos estudiantes, como en el caso de los insultos a alumnas itesianas en algún momento del semestre pasado. En esos casos organizamos un debate para despejar prejuicios e ideas anacrónicas.

Rogelio Villarreal