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Semanas de silencio en Madrid ante la pandemia


By VEME - 03/26/20 8:53 AM




Las calles están muertas. En Madrid, capital española, las luces de las avenidas principales iluminan ausencia y hay un silencio “sepulcral”. El encierro no es la cura, pero sí la estrategia para ganar tiempo. La población vive consternada frente a una pandemia que les tomó por sorpresa, pero no pierden la esperanza de salir a las calles de nuevo.

Madrid es la ciudad más afectada por la propagación del coronavirus y ahora es la capital del estado de alarma con más de mil personas muertas y cerca de 10 mil casos confirmados, de los 35 mil detectados en toda España. Existe miedo e incertidumbre mientras los ciudadanos esperan el pico máximo en la evolución del virus, esa cumbre donde ya no se puede llegar más alto.

La población ya no busca explicaciones, sólo quiere una cura y la solución para dejar la cuarentena y seguir con sus vidas. Saben que minimizaron el problema en enero, cuando el primer caso fue confirmado en las islas Canarias, tomaron pocas medidas de higiene cuando el coronavirus alcanzó Cataluña y, ahora, la batalla contra este enemigo invisible sólo podrán ganarla cediendo su libertad.

La evolución en el número de contagios fue tan veloz que no hubo tiempo para entender la enfermedad. Algunas personas aún desafiaron el estado de alarma decretado por el presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez, el 13 de marzo. Tras haber rebasado la barrera de los mil contagios, la rebeldía dejó de causar gracia.

Las y los madrileños sólo pueden salir al supermercado y, en casos extraordinarios, pasear a sus mascotas. La histeria y las compras de pánico disminuyeron frente al estado de alarma, pero la gente teme a las calles y a sus vecinos. La incomodidad de la cuarentena les ha hecho incapaces de mirar al otro y saludarlo. Replican el silencio en las calles.

La población intenta disfrutar la estancia en sus casas, pero se preparan para lo que el presidente Sánchez definió como los días críticos de la pandemia. No sólo se trata del número de contagios, sino de los daños colaterales: servicios de salud saturados, falta de personal médico, caídas en el crecimiento económico, desempleo y otros males modernos.

“Los bebés no dejan de nacer. La población no deja de enfermarse. Las estaciones médicas se van a saturar”, narran a Notimex los habitantes de la ciudad capital. Hay sectores de la población a quienes el encierro y la espera puede no generar angustia, pero hay otros muchos que para vivir necesitan salir a trabajar.

Las semanas en el encierro llevan a la población madrileña a reflexionar sobre sus actitudes frente a la pandemia en semanas previas. Aún hay jóvenes que juegan a ser inmunes en fiestas de fin de semana, pero la gran mayoría considera que los cambios en sus hábitos de higiene podrían hacer la diferencia.

“Quizás nos lo buscamos”, piensan quienes cuentan cómo viven la pandemia en Madrid. El subestimar los primeros casos de coronavirus, no sólo en España, sino desde el surgimiento del brote en la ciudad de Wuhan, provincia china de Hubei, llevó a tener miles de contagios en la capital y en las comunidades autónomas.

A pesar de la tormenta, hay calma en los hogares. Las personas rompen el silencio en las calles, pero desde sus balcones, a las 20:00 horas todos los días para aplaudir al personal de emergencia y agradecer su labor. Confían en el gobierno y sus instituciones, pero rechazan la actitud del rey de España, Felipe VI, frente a la crisis de salud.

Existe unidad entre la población madrileña, han optado por jugar juegos de mesa, pasar tiempo en familia, leer, organizar sus finanzas, recuperar el tiempo perdido por el ajetreado estilo de vida característico de una urbe.

Aprenden a esperar, mantener la calma y canalizar la angustia frente a la incertidumbre de una pandemia cuya veloz propagación los dejó en silencio.

Por Daniela Flores González para NTX



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