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#RINCONESDEMÉXICO La Quemada, Zacatecas


By VEME - 07/25/19 8:16 AM




A sólo 56 kms hacia el sur de la capital de Zacatecas, rumbo a Jerez, en el Valle de Malpaso dentro del municipio de Villanueva, se encuentra un sitio sorprendente atravesado por lo mítico, lo histórico, lo fantástico y lo sublime. El escenario parece una pintura en la que capas de azul intenso, con suerte habitadas por blancas nubes, cobijan un escenario entreverado por distintas tonalidades de marrones y verdes que van desde los más pálidos hasta los más intensos, de los más opacos a los más brillantes. Ahí, la prodigalidad de nuestra madre naturaleza y su convivencia con lo “civilizado” sobrecoge. En su legendaria resistencia a ser desplazadas, las plantas simulan tatuajes inevitables en los edificios que a su vez parecen esculturas labradas por la erosión el agua y el aire. Tal vez, especulan arqueólogos e historiadores, se trate del legendario Chicomóztoc, “lugar de las siete cuevas” o mejor aún “la cueva de los siete nichos”, origen de numerosos pueblos que dominaban el Centro de México a la llegada de los españoles y cuyos antepasados habían inmigrado desde el norte, tal es el caso de Tepanecas, Xochimilcas, Chalcas, Acolhuas, Tlahuicas, Tlaxcaltecas y Mexicas, conocidos como “Las siete tribus nahuatlacas” de la región central de México en Mesoamérica. Según estas versiones sería de ahí de donde habrían partido los mexicas a su larga peregrinación hacia el Valle del Anahuac o, por lo menos, uno de sus primeros descansos.

El cerro sorprende porque entre sus habitantes naturales: sauces, álamos, mesquites, güizaches y una rica variedad de despeinadas cactáceas, crecen edificios que también parecen haber brotado de sus propias entrañas, levantándose progresiva y trabajosamente hasta rozar el cielo. Se trata de un sitio arqueológico prodigioso bautizado como “Tuitlán” y conocido como “La Quemada” cuya historia, a pesar de los avances en las investigaciones, sigue guardando sus propios secretos. Todavía falta saber, por ejemplo, si sus primeros habitantes fueron grupos sedentarios en su empuje de las fronteras de Mesoamérica, tal vez toltecas, o nómadas que fueron cediendo a una vida más estable. Lo que sí se sabe es que comenzó a poblarse poco más allá del 200 d. C, que tuvo su máximo esplendor entre el 600 y el 900 durante el epiclásico, que se fue amurallando y tomando un carácter cada vez más defensivo y que hacia el año 1,000 se fue despoblando hasta quedar completamente abandonado (se han encontrado evidencias de un intenso incendio ocurrido entre el 1050 y el 1100 d. C, tal vez de ahí su nombre y el motivo de su desocupación definitiva). También se sabe de sus contactos comerciales con muchas culturas contemporáneas como la teotihuacana con los cuáles intercambiaba minerales, sal, conchas, plumas, obsidiana y peyote entre otros artículos, y que fue un centro ceremonial del cual partía una intricada red de más de 100 kms de calzadas de laja que lo conectaban con más de 220 aldeas, poblados mayores y, quizá lo más importante, con otros tres sitios ceremoniales que junto con La Quemada replicaban, como en un cosmograma, los cuatro rumbos del universo. 

EL MITO DE ORIGEN

Para los pueblos indígenas de la región y sus vecinos más próximos, entre los que destacan huicholes, nahuas y coras, sobre las tenebrosas aguas primigenias se desató una tormenta que dio origen al nacimiento del Sol. Para poder iniciar su viaje por el firmamento, el astro colocó en el cerro Quemado, una escalinata para poder ascender al cielo y unos postes cósmicos para volar hacia las cuatro direcciones cardinales. En su trayecto, fue tejiendo la cruz romboide o quinqunce que simboliza el Mundo. En alusión a este viaje original durante el primer amanecer, La Quemada está conectada, a partir de sus calzadas, con el Cerro de Mata Grande al norte, con Cerritos de Coyotes al poniente y con Potrero Nuevo al sur en un trazo romboidal. Las peregrinaciones periódicas hacia estos santuarios reactualizan este mito de origen. Para los huicholes, La Quemada es su Cerro del Amanecer, la escalera que el Sol debe ascender diariamente para alcanzar el cielo.

LOS SITIOS PRINCIPALES.

Calzadas.

La Quemada sirvió como núcleo de numerosos caminos, calzadas y veredas que atraviesan el valle y forman una red de aproximadamente 170 km. Muchas han pervivido el paso del tiempo y la acción del arado, otras han sido destruidas, pero sus vestigios rememoran la intensa actividad que algún día tuvo. 

Plaza hundida.

Esta gran plaza de 67 x 64 mts sirve como antesala del Salón de Columnas. En algunos lugares de esta banqueta se observan huellas del piso quemado y, en el extremo norte, los restos de arranque de una columna.

Salón de las Columnas.

Este edificio constituye la estructura más grande de La Quemada. El recinto mide 41 m x 30 cms y alcanza una altura de más de 5 m por lo que se considera una de las edificaciones techadas de mayor volumen en Mesoamérica. Los restos de las 12 columnas que se observan al interior sirvieron como soportes de grandes vías sobre las que se colocó una cubierta con varitas de madera y una capa de lodo de 17 cm de espesor. El techo colapsó durante el incendio producido en el lugar en los estertores de su ocupación y partes de él son aún visibles en el centro del salón. Aunque no se ha determinado su uso, los restos óseos encontrados sobre el piso surgieren un uso ceremonial realizado en la penumbra, posiblemente relacionado con el sacrificio humano. Según ciertas interpretaciones, para los huicholes, el Salón de las Columnas y su anteplaza hundida al occidente, remiten al oceano original y a la residencia de los antepasados fundadores surgidos de dicho mar-inframundo.

Juego de pelota.

El juego de pelota, entre el Salón de las Columnas y la Pirámide Votiva, tiene, como muchos otros, planta en forma de I latina mayúscula con orientación norte-sur. Los muros laterales, de 70 m de longitud, probablemente tuvieron una altura de tres a cinco metros y como el resto del conjunto fueron despojados de sus lajas durante la época colonial para construir las nuevas ciudades.

Pirámide votiva.

Esta es la estructura más conocida de La Quemada, quizá su Templo Mayor, y llama la atención por la empinada pendiente de sus taludes. Mide 12 m y originalmente estaba cubierta por un aplanado de barro y un mortero de lajas en tres de sus cuatro costados pues en el sureño se reposó la escalinata que ascendía hasta la cima donde probablemente se encontraba un pequeño templo. Esta estructura estaba comunicada con la Pirámide de la Luna en la Sierra de las Palomas, por medio de una calzada empedrada de 3 km de la cual aún hay vestigios pero que fue cubierta por la construcción de la Presa Chicomóztoc. Para los huicholes representa la primera montaña de la creación.

La gran escalinata.

Al poniente de la Pirámide Votiva se observa la monumental escalinata de 75 peldaños que asciende más de 20 m y lleva al segundo nivel del conjunto. Fue construida en dos etapas: la primera llega a la parte media y termina en escalones que forman una curva, tal vez asociada a una estructura temprana. La segunda se distingue por su trazo simétrico. 

El Cuartel.

Se trata de un conjunto de cuartos, posiblemente una construcción de dos pisos, en los que se han encontrado metates por lo que se supone que eran áreas de preparación de alimentos.

Conjunto Pirámide Osario.

Con sus escasos dos metros de altura, esta es una versión miniatura de la Pirámide Votiva con todo y adoratorio. En las excavaciones hechas sobre y a los pies de la pirámide así como en el recinto circular al frente, se descubrieron más de 200 cráneos humanos y huesos largos.

Basamento.

Esta formado por una amplia plataforma en la cima del cerro. Los huicholes le asignaron el ámbito celeste donde nace la lluvia y se adquiere el Nierika (don de ver), que es el conocimiento ancestral y verdadero de la estructura del quinqunce.

Marisol Pardo Cué para https://apapachogallery.net

BIBLIOGRAFÍA.

Peter Jiménez Betts, “La Quemada, Zacatecas”, Arqueología Mexicana, número 67, pp. 80-87.

Marie-Areti Hers, “Chicomóztoc. Un mito revisado”, Arqueología Mexicana, número 56, pp. 48-53.

José Humberto Medina González, “La Quemada, Zacatecas”, guía turística del Instituto Nacional de Antropología e Historia, en línea: https://mediateca.inah.gob.mx/repositorio/islandora/object/guia%3A27(Consultado en Julio del 2019).




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