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Responderle a Trump


Víctor Kerber - 04/1/19 2:33 PM




BUZOS EN LA DIPLOMACIA

Responderle a Trump

La diplomacia mexicana enfrenta uno de los mayores retos que haya tenido en los últimos 30 años. Lo paradójico es que nuestro gobierno está obligado a responder ante las condiciones mundiales, en un momento en el que la instrucción del presidente López Obrador consiste en dejar de lado la política exterior para priorizar la política interior.

Lo repite a cada rato: “la mejor política exterior es la política interior”.

Pero no. Más bien es al revés: entre más asertivos y más definidos estemos con respecto a como actuar frente al resto de las naciones, mejor nos irá en el interior. Y le doy un ejemplo muy claro: se decretó ya la desaparición de Proméxico, el organismo que había desplegado una amplia red de oficinas en el exterior dedicadas a la promoción de inversiones productivas para nuestro país, así como a la localización de mercados para las exportaciones de productos mexicanos.

Muy bien, ya no existirá Proméxico. El problema ahora es que tampoco se ha trazado con claridad una estrategia de atracción de inversiones extranjeras.

Se pretende que la red de consulados y embajadas asuman esas funciones, pero las misiones diplomáticas necesitarían para tal propósito no solamente de recursos extra, sino también de directriz. Y es que en la medida en que se capten inversiones, y en la medida en que nuestros productos se posicionen en los mercados externos, en esa misma medida se robustecerán las condiciones de vida en el interior del país.

Pero este es sólo un ejemplo que, si bien representa un problema, no está dentro del marco de los más grandes problemas que tienen ante sí los diplomáticos mexicanos.

El mayor desafío en este momento proviene tanto de allende nuestra frontera norte, como de allende nuestra frontera sur.

Por un lado, tenemos que el presidente Donald Trump ha vuelto con sus amenazas twitteras. Ha dicho, entre otras cosas, que México no hace absolutamente nada para frenar a las caravanas de inmigrantes centroamericanos que tienen por destino arribar a los Estados Unidos.

Y ya no sólo está la amenaza de construir un muro fronterizo, sino que ha advertido que cerrará la “maldita frontera” con México desde Tijuana hasta Matamoros. También ha dicho que suspendería la puesta en vigor del más reciente tratado comercial trilateral entre México, Estados Unidos y Canadá, si el gobierno mexicano no da muestras claras de actuar como dique contra los migrantes centroamericanos.

Si el señor Trump realmente cerrara la frontera, déjeme decirle que se ocasionaría una muy fuerte afectación a la economía nacional, y sobre todo tendría un impacto letal sobre las ciudades fronterizas de ambos lados.

No sólo hay cerca de 370 mil mexicanos que cruzan diariamente al otro lado para trabajar, y que luego se regresan a México, sino que también hay mercancías frescas (principalmente productos agrícolas) que se distribuyen en Estados Unidos todos los días. Jure usted que se generaría una fuerte inflación ante la escasez de dichos productos.

Además, ¿sabe usted cuantos comercios fronterizos del lado norteamericano dependen de los compradores mexicanos? Todos ellos esperan a la vorágine de compradores que regularmente se vuelcan sobre las ofertas, principalmente en una temporada como la que se avecina con es la semana santa.

De manera que, como le digo, el señor Donald Trump arriesga mucho al amagar con el cierre fronterizo, pero no menos gravosa es la aparente indiferencia del presidente López Obrador.

Cierre de la frontera no es conveniente ni para ellos ni para nosotros.

Ahora bien, no se ve nada bien que nuestro presidente pretenda cobijarse en el pueblo para no responder a Donald Trump. ¿sería más propio para un defensor de los intereses del pueblo mexicano, que con respeto y objetividad se le hiciera saber al mandatario norteamericano que el gobierno de México sí está haciendo lo posible dentro de sus capacidades soberanas, para lidiar con el asunto de las caravanas migrantes, y que el eventual cierre de la frontera sería lesivo para las dos economías?

El problema con las susodichas caravanas es que cada vez son más frecuentes; cada vez son más abultadas, y cada vez son más heterogéneas, por así decirlo, porque ya no solamente están compuestas por centroamericanos, sino también cubanos, árabes, indios, africanos y sudamericanos. Todos ellos parece que ya nos tomaron la medida y creen que es fácil introducirse a México y de ahí a Estados Unidos.

Visto así, hasta se vuelve comprensible la vocinglería del señor Trump.

Por eso creo que no se debe jugar el papel del avestruz, y pretender que el pueblo sabio está en capacidad de determinar la diplomacia a seguir frente a los desafíos del momento.

Desde mi personal punto de vista, más vale que López Obrador encuentre un método eficaz para controlar el problema migratorio; no se espera que le responda al presidente Trump con insolencias, sino con evidencias y con asertividad.

By @VKerber



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