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¿Qué va a pasar con el FONCA?


By VEME - 04/20/20 10:01 AM




Durante la noche del viernes 17 de abril, la Secretaría de Cultura federal informó, a través de un comunicado, que el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca) sería incorporado a la dependencia a cargo de Alejandra Frausto como resultado de las distintas negociaciones que ella sostuvo con el titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Arturo Herrera, así como con la encargada de la Secretaría de la Función Pública (SFP), Irma Eréndira Sandoval.

      Tal resolución causó mucha expectativa en el sector de creadores, promotores culturales y artistas, pues entre los posibles panoramas se avizoraba la desaparición absoluta de dicho fondo con las caóticas consecuencias que ello traería consigo.

      A final de cuentas, no existió tal disolución total del Fonca sino una asimilación por parte de la dependencia cultural federal.

      Escenarios de crisis global como el que actualmente padecemos a causa de los estragos propiciados por la pandemia del Covid-19 resultan ser momentos bisagra, similares a lo que el filósofo alemán Walter Benjamin nombraba como “freno de emergencia” ante el abismo propio del caos causado por el capitalismo. Parecería idóneo el tiempo presente para que en México repensáramos todo, absolutamente todo antes de que —aún no sabemos cuándo— volvamos a la “normalidad”. Antes de que las universidades públicas regresen a clases, seguramente cabría un largo proceso reflexivo acerca de su función social, su capacidad de producir ciudadanos críticos, su manera de tratar económicamente al cuerpo docente, las teorías que se enseñan, los para qué y los cómo…

       Para abrir tal ejercicio periodístico de reflexión plural, comencemos por indagar cuáles son los puntos positivos de la existencia del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes. El cuentista para niños, Adolfo Córdova, nos compartió al respecto:

      Me sumo a las voces que reconocen la vitalidad y la proyección que ha dado el Fonca a la cultura y al arte dentro y fuera de México. Para muchos de nosotros significó el principio de una carrera. Yo apliqué a la beca Jóvenes Creadores sin tener premios ni libros publicados, sólo con un proyecto y una muestra de obra bien trabajados. Esto fue en 2013. Hay que decir que antes había aplicado un par de veces y no me la habían asignado; en 2013 finalmente me la dieron con un nuevo proyecto de libro que se llama El dragón blanco y otros personajes olvidados. La beca la obtuve durante 2013 y 2014. En 2015 mandé ese manuscrito al Premio Nacional de Bellas Artes de Cuento Infantil Juan de la Cabada y ganó. Ese es un libro que ha tenido reconocimientos internacionales…

      “A la fecha se han impreso 33,000 ejemplares del libro, lo cual todavía me sorprende decirlo pero lo pongo como un ejemplo de un proyecto que ha circulado mucho entre lectores y que yo pude escribir gracias a una beca Jóvenes Creadores; no es sólo un apoyo que, como se ha criticado muchas veces, no tiene un impacto social directo… claro que sí lo tiene, este es un ejemplo práctico y cuantitativo. Todos los proyectos que se apoyan en el Fonca tienen en mayor o menor medida un beneficio social y lo digo también a la luz de los ataques que ya se habían hecho anteriormente, recordemos que el Fondo ya peligraba hace un par de años”.

Un pago merecido

Dentro de la misma interrogante acerca de cuáles son los impactos positivos de la distribución de recursos económicos a través del Fonca, Rubén Ortiz, director e investigador de teatro con más de un cuarto de siglo montando obras tanto en México como en el extranjero. Él refiere que son tres los aspectos más relevantes en cuanto a los efectos favorables de la existencia de un Fondo como el aquí mencionado:

      Permiten, uno, que nuestro trabajo sea remunerado de la manera más cercana a lo que merece, porque ni siquiera alcanza; dos, permite hacer contacto en muchas ocasiones con poblaciones que de otra manera no se tendría contacto; y, tres, permite la realización de un trabajo que, como el científico, requiere de tiempos y espacios de investigación, de ensayo y error, que de otra forma no ocurriría; no hay un solo trabajo en la historia moderna del arte de innovación que haya surgido sin tiempo y sin espacio de experimentación.

      Rubén Ortiz considera que, si bien el Fonca posee una arquitectura “muy discutible”, la comunidad artística organizada la ha tratado de perfeccionar “en vías de garantizar los derechos laborales, pero también los derechos culturales”. Para el académico, la Secretaría de Cultura ha sido “completamente omisa acerca del asunto de los derechos laborales de los artistas, cosa que de manera imperfecta hace el Fonca”.

      Pareciera indiscutible que los recursos económicos que el sector cultural y artístico reciben a través de dicho Fondo resultan totalmente necesarios para quienes desempeñan actividades dentro de tal ámbito; indiscutible también sería que tal repartición de beneficios propiciara una producción de contenidos culturales, otro asunto será discutir si dichos materiales son de alta calidad o no, y paralelamente a esto, si encuentran los canales idóneos para su difusión en el territorio nacional. Ese es otro tema.

¿Qué debe entonces modificarse en el Fonca?

Al ser incorporado a la Secretaría de Cultura federal se esperan modificaciones importantes en los mecanismos emanados de dicho programa, las cuales tendrían que atravesar distintos y variados cuestionamientos y críticas sobre su funcionamiento. En dicho sentido, Liliana López define:

      Me parece que la palabra “apoyo” incluye una visión de asistencia que no me parece acertada, más que apoyos se trata de impulsar, fomentar, comunicar y estructurar las posibilidades económicas y de infraestructura, no sólo para que se ejerza la libertad creativa y que los artistas tengan mayor capacidad para desplegar su obra, sino para que los ciudadanos puedan disfrutar y participar de aquello que generan los diferentes actores del sector. En este sentido, consideramos que hace falta un trabajo fuerte en la sociedad para que se reconozca la importancia de lo cultural y de las dinámicas expresivas para aumentar la calidad de vida y el bienestar de los ciudadanos.

      Por su parte, el director de danza Miguel Ángel Díaz sostiene que existe una disparidad entre quienes concursan en la capital del país y quienes lo hacen desde el resto de las entidades federativas, lo cual acarrea una injusticia:

       En Ciudad de México no tenemos Fonca estatal, solamente el federal. Participamos junto con todos en las becas federales. Los estados tienen cada uno como su Fondo local y apoyan a sus artistas locales; sin embargo, el presupuesto tampoco es mucho, no alcanza para todos. Debe haber una manera para que haya un recurso suficiente para la cantidad de artistas que somos. No todos somos afortunados becarios del Fonca. Hay quien nunca en su vida ha recibido un apoyo y hace trabajos para el arte, la cultura y la comunidad. Hace falta.

      “Transparencia y movilidad en los jurados. Transparencia en cómo se determina; hacer público cómo va a ser el jurado, cómo se decidió. Más movilidad para que no sean los mismos de siempre; el que ya fue, pues seguramente no podrá ser en los siguientes cinco o seis años. Hay tantos que no podemos repetir. Ahora, ¿qué personas compiten?, ¿son los becarios que han recibido becas?, ¿los que no han recibido becas? Eso es lo que todavía no está tan claro: qué nombres son los que se ponen ahí para hacer la selección al azar. Hace falta más claridad en ese proceso para toda la comunidad, para que todos tengamos claro y no se arme chisme, pues. La base esencial de la continuidad del Fonca radica en la transparencia y la democratización”.

Poner un tope al número de veces de acceso a la beca

Otro aspecto importante e insoslayable es la descentralización de los recursos económicos destinados a dicho sector, tal como lo asevera el crítico de teatro Fernando de Ita:

      ?La descentralización ha sido uno de las peticiones que se ha hecho. Si revisas los primeros Fonca’s, casi en los primeros diez años el 80 por ciento de los becarios eran chilangos, o gente de fuera pero ya avecindada en la Ciudad de México. Gracias a presiones de la gente de fuera se demostró que en los estados hay gente capaz, artistas tan importantes y de tanta calidad como en la Ciudad de México. Se empezó a descentralizar un poco. Ahorita ya está por ahí del 30 por ciento de los estados. Incluso, en la edición que a mí me tocó, éramos cuatro personas de fuera que no estábamos radicando en la Ciudad de México y logramos el 50 por ciento para los estados y el 50 por ciento para la Ciudad de México. La descentralización es importantísima.

      “Creo que hay que poner un tope al número de veces que se accede a los recursos. Entonces, en cuanto a modificaciones: descentralización, equidad de género; que los jurados, tal vez, no deban ser del Fonca… fíjate, pero ahí nos metemos a otro problema: para juzgar una obra artística debes tener autoridad para hacerlo, ¿a quién puedes nombrar?, bueno, podría ser que los jurados ya no fueran del Fonca para que no tengamos esa endogamia que sí es terrible de alguna manera”.

Pensar la Cultura más allá de la actual coyuntura

Para Rubén Ortiz, una Secretaría de Cultura debe tener como una de sus principales funciones “abrir espacios que salvaguarden los derechos laborales de los artistas; eso es muy importante, porque hay una serie de cosas mezcladas que el Fonca no acaba de satisfacer por su propia arquitectura”.

La cultura, una reserva de esperanza

Pero… ¿cuál es la postura oficial de quien conduce el actual proyecto para incorporar al Fonca en la Secretaría de Cultura federal?

      Entrevistada hace una semana acerca de cómo la dependencia a su cargo ha enfrentado los efectos de la pandemia de Covid-19 en el plano cultural, Alejandra Frausto expresó: 

      El apoyo a la creación es fundamental ?y explicó que la justificación de excepción presentada por ella en semanas anteriores y que devino en la incorporación del Fonca a la Secretaría de Cultura  fue con base en “tener conciencia del momento de solidaridad que estamos viviendo y hacer conciencia sobre el bien común”.

      Y deben cuidarse, añadió, las herramientas que se tienen actualmente “y ser muy responsables con ellas, en este sentido se hizo la justificación”.

      Lo considera “fundamental” porque la actividad artística y cultural significa “una reserva de esperanza que tiene México; estamos seguros que saldremos adelante y nos sumaremos para apoyar las condiciones de lo que viene, porque hay gente que por desgracia la verá muy difícil, entonces estamos para hacer comunidad y salir adelante”.



Con info de Víctor Roura / Mario Bravo Soria para NTX



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