Por primera vez en la historia, una mujer gana el ‘Nobel’ de matemáticas

Por primera vez en la historia, una mujer ganó el Premio Abel 2019, que es conocido como el Nobel de las matemáticas. Karen Uhlenbeck recibió ayer el importantísimo reconocimiento por sus “logros sobre ecuaciones diferenciales parciales geométricas…” y otras cosas que realmente no entendemos.

En sus propias palabras: “los matemáticos hacemos investigaciones exóticas, así que es difícil describir exactamente lo que hago en términos sencillos”. La estadounidense de 76 años, que ha trabajado como profesora en las mejores universidades de su país, como MIT y Berkeley, se considera “parte de la primera generación de mujeres que podía esperar un progresión profesional.”

«Pertenezco a la primera generación de mujeres que podían esperar una progresión profesional. Quizá no igual que los hombres, pero las puertas ya no estaban cerradas. En las décadas de 1960 y 1970, cuando se eliminaron las barreras legales para avanzar, esperábamos que las mujeres y las minorías entrarían por las puertas y ocuparían el lugar que les corresponde, al menos en el mundo académico. Quedó demostrado que no era tan fácil, pero se ha conseguido un progreso tremendo, al menos para las mujeres. Las jóvenes matemáticas de hoy son un grupo de talento impresionante y diverso. Espero haber contribuido, a mi manera, junto a otras personas, a abrir estas puertas cerradas y a mantenerlas abiertas de par en par», expresó en entrevista al diario El País.

Karen Keskulla Uhlenbeck (Cleveland, 24 de agosto de 1942) es una matemática estadounidense especialista en ecuaciones en derivadas parciales. Es catedrática emérita de la Universidad de Texas en Austin y Senior Research Scholar en la Universidad de Princeton y en el Instituto de Estudios de Estudios Avanzados (EE. UU.). El 19 de marzo de 2019 recibió el Premio Abel, otorgado por la Academia Noruega de Ciencias y Letras, por sus investigaciones con ecuaciones en derivadas parciales de las formas del espacio en varias dimensiones.

«Soy consciente de que soy un modelo para las mujeres jóvenes en el campo de las matemáticas. Y, en parte, por eso estoy aquí. Sin embargo, es difícil ser un modelo, porque lo que realmente tienes que hacer es mostrar a los estudiantes que una persona imperfecta puede triunfar», reflexionaba Uhlenbeck en el libro Viajes de mujeres en ciencia e ingeniería: no hay constantes universales (Temple University Press, 1997).

Con info de El País

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