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Maestras al rescate: la educación en situaciones de crisis


By VEME - 12/21/20 10:19 AM




Los conflictos armados, los desastres de origen natural y las pandemias impiden la escolarización de millones de niños y el número de afectados por estas razones sigue aumentando. En los países afectados por situaciones de crisis, los niños en edad escolar tienen dos veces más probabilidades de no asistir nunca a la escuela que sus compañeros de otros países.

Aún en caso de una situación de crisis sin precedentes, cuando las comunidades lo han perdido todo, la educación sigue encabezando la lista de prioridades para las familias(link is external). La UNESCO contribuye a reforzar los sistemas educativos durante las situaciones de crisis a fin de dirigir mensajes que salvan las vidas de niños y de sus familiares; a proteger a niños y jóvenes de las agresiones, los abusos y la explotación; a reforzar la construcción de la paz y brindar a los niños seguridad física y psicológica. Investir en la educación en situaciones de crisis refuerza la resiliencia y la cohesión social entre las diferentes comunidades, y desempeña un papel crucial en la reconstrucción sostenible.

En México maestras excepcionales van más allá

Un reportaje realizado por Pie de página recoge diferentes casos de maestras de diferentes latitudes, pueblos indígenas y periferias ingenian procedimientos con las herramientas que tienen para dar clases durante el segundo periodo escolar envuelto por la pandemia de covid-19. Coinciden: el atraso escolar es inminente, pero lo quieren resolver 

Silvia Cirenio ha sido maestra por 33 años de servicio en Educación Indígena en la costa Chica de Guerrero, región de donde es originaria. Su pueblo natal es Cuanacaxtitlan, aunque da clases en otra comunidad ñuu savi del municipio de San Luis Acatlán cabecera, colonia Bethel.

“Con mis recursos, con mi quincena voy comprando materiales, por ejemplo si hago un proyecto debo llevar materiales impresos. Además, debo tener en el salón colores, libros, lápices, materiales, porque la mayoría no lleva. Y con la pandemia, menos”. Como mujer, Silvia no solo aporta económicamente a su familia sino al desempeño de su vocación como docente.

Silvia prefiere ser sincera con la comunidad escolar, les explica en tu’un savi lo que vivió y cómo se recuperó de la covid 19:

“Hemos visto cómo se ha muerto la gente. Inclusive yo me enfermé, estuve más de 14 días aislada, pero no me atacó fuerte. Me desmayé, me dio diarrea, me dio calentura muy fuerte, se me subió la presión, perdí el olfato, el gusto, me cansaba todo. Entonces, mi hijo me alcanzaba la comida, el desayuno. Siempre con distancia para no enfermarlo. A los adolescentes les da menos. Me tuve que reponer para seguir con mi labor. Yo luchaba. No me voy a morir por esto. Mi familia me cuidó, mis hijos me recuerdan: llévate tu cubrebocas, toma distancia, no andes pegada con las personas”.

Durante la pandemia, Silvia va a visitar a sus alumnos, pues le preocupa que con esta modalidad a distancia se atrasen. Siempre usa cubrebocas y a veces, guantes. La mayoría no tiene televisión, solo 3 de sus 30 alumnos. Pocos hablan español y no hay clases en tu’un savi (o mixteco).

En Sonora la maestra María Del Pilar Molina Ramírez es yoreme yaqui. Originaria de Potam, uno de los ocho Pueblos Yaquis de Sonora. Ahora es de noche y regresa en un camión desde Ciudad Obregón a su casa, después de ir a hacer papeleo escolar. 

Actualmente, por lo menos el 70% de sus más de 30 alumnos hablan la legua jiaaki. Pilar combina la enseñanza de los libros de texto con los ejercicios que ella les puede aplicar para enfocarlos en su propia cultura. Ella misma ha creado los ejercicios, diseñados para que aprendan a través de lo propio. Lo mismo ha hecho durante la pandemia con los cuadernillos. Los enfoca para que puedan reforzar la identidad, y al llegar al nuevo grado no desplacen el ser yoreme.

En Huiribis, la mayoría de sus alumnos no cuentan con televisión. De hecho, cuenta, que apenas una maestra conocida de la región fue convocada por la SEP para grabar programas en lengua jiaaki para por programas educativos que implementaron como estrategia. Ve con tristeza que siga el esquema a distancia, aunque le parece un paso importante que consideren a su pueblo para grabar las clases por TV.  

La electricidad es otro problema, en la primaria Capitán Gabriel Zapajiza se baja mucho la corriente eléctrica, “no abastece suficiente” describe la maestra, quien asegura que con algunos recursos gubernamentales que llegaron han mejorado es aspecto de la escuela. 

Como mujer, ha sido difícil lidiar con la enfermedad y el cuidado de su familia. Para ella es más fácil ahora que sus hijos son mayores, pero no se imagina si estuvieran pequeños. En el caso de las mamás de sus alumnos, muchas se van a trabajar a la maquila. Llegan los camiones de madrugada y las regresan en la noche. Los avances han sido lentos en la mayoría. Ella no se da por vencida y, aunque la SEP no lo permite, ha hecho citas con los alumnos en la escuela. 

En Oaxaca María Teresa Yescas Navarro tuvo que idear un plan y reinventarse para dar clases durante la pandemia a los estudiantes de la primaria Revolución Mexicana, ubicada en colonia Unidad Habitacional Ricardo Flores Magón: la tercera zona más violenta en la periferia de la ciudad de Oaxaca. Ahí, la mayoría de los alumnos son de diferentes comunidades del interior del estadoson hijos de madres y padres subempleadas que tuvieron que continuar su trabajo aún con la pandemia o lo perdieron. 

“Nos encontró a todos, maestros, madres, padres, niños, autoridades en la incertidumbre, indefensión, sin herramientas en un primer momento para enfrentar el confinamiento. Vivimos la dificultad para continuar el proceso educativo en condiciones distintas”, asegura la maestra, que en ese momento tenía un grupo de sexto de primaria. 

La ventaja que tuvimos, asegura María Teresa, es la propuesta Metodológica de Alfabetización Científica y Tecnológica que inició desde antes de que llegara la pandemia, la cual permite trabajar a distancia. Pero los alumnos ya salieron y ahora da clases en quinto grado.

Con los 34 años que lleva como docente, María Teresa concluye que gracias a esta forma de compartir el conocimiento los alumnos le dan  sentido vital a lo que aprenden. Son más reflexivos y críticos.

Con la covid-19, menciona como ejemplo, los problemas matemáticos que les aplicó sobre reproducción del virus Sars-cov2. O el experimento del uso de cubrebocas: soplar una vela a ver si se apaga. Hicieron una tabla y registraron lo sucedido con una capa de tela, si se apaga la velita, si salían gotas. O ver cómo, al echar detergente en aceite, explicamos a los niños que el sarscov2 tiene una capa tiene grasa, por eso el virus ya no se pega y se rompe con el jabón o el alcohol.

“Lo que recuerdan los niños son los aprendizajes significativos”, recalca.

Ella es consciente de que muchas veces sus alumnos vienen de entornos violentos familiares.

“Tengo que adaptarme a ellos, ser una ventana para romper el entorno de donde vienen. Y con la pandemia”, la maestra describe que su labor ha implicado una propuesta psicoemocional también prevista en la metodologíaa científica que utiliza. 

Con info de Pie de página



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