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Los Riesgos Climáticos y el Futuro de la Humanidad


By VEME - 01/27/20 9:25 PM




Buzos en la Diplomacia

By Gerardo Traslosheros

Por primera vez en las perspectivas presentadas en la reunión de este año en el Foro Económico Mundial de Davos (conocido como el WEF por sus siglas en inglés), los riesgos climáticos han ocupado los primeros lugares.

Los eventos extremos climáticos como sequías e inundaciones, incendios incontrolables en Australia o California o en regiones inusitadas como Siberia, gigantescos deshielos en Groenlandia y en los polos, la gran pérdida de biodiversidad por el avance en los asentamientos humanos y los desastres naturales, por no decir los terremotos y los tsunamis, ocupan los mayores riesgos que enfrenta la humanidad en el futuro inmediato y previsible.

No parece exagerado decir que los riesgos climáticos ponen en peligro la propia existencia de la humanidad. El mayor peligro es que se llegue a un punto de inflexión a partir del cual los cambios se vuelvan irreversibles y se aceleren (el llamado “tipping point”) con consecuencias catastróficas.

El mundo ha mejorado sin duda sus niveles de vida y bienestar desde los inicios de la revolución industrial gracias a la ciencia y la técnica, pero este progreso ha traído también una gran contaminación para el planeta debido al crecimiento desmedido de la población y la sobreexplotación de los recursos naturales, lo que ha puesto al planeta en un estrés enorme comparado con siglos anteriores.

El tema más problemático y uno sobre el cual se puede actuar a la brevedad es el de la mitigación y adaptación al Cambio Climático. Estemos o no de acuerdo en la influencia del ser humano sobre el clima, está claro que algo está sucediendo en el planeta. No solo son los incendios, sino igualmente los ciclones que se vuelven más frecuentes y violentos, a la vez que las temperaturas aumentan sin precedente. Los niveles del océano están aumentando.

Lo más recomendable es tomar medidas precautorias a la brevedad. Es necesario proteger al planeta y que los gobiernos, las empresas y los consumidores contribuyan evitando perdidas futuras, ajustándose a los objetivos científicos marcados por los acuerdos en la materia.

De acuerdo con el plan de acción climática del Acuerdo de París y de conformidad con las recomendaciones del panel de expertos de Naciones Unidas, deberíamos reducir de manera urgente las emisiones de gases de efecto invernadero. En dicho Acuerdo, los Gobiernos acordaron el objetivo a largo plazo de mantener el aumento de la temperatura media mundial por debajo de 2 °C sobre los niveles preindustriales. Limitar el aumento a 1.5 °C reducirá considerablemente los riesgos y el impacto del cambio climático. Sin embargo, todo indica que estamos lejos de cumplir las metas, y no todos los países están contribuyendo para ello.

Mexico es uno de los países más vulnerables al cambio climático por su gran biodiversidad y por sus amplias zonas costeras cercanas al nivel del mar, desde Tamaulipas hasta la península de Yucatán. México se comprometió a consumir el 35 por ciento de energía limpia para el 2024 (hoy estamos cerca del 20 por ciento) y el 43 por ciento en el 2030. Con la contrarreforma energética que estamos presenciando, donde se privilegia el carbón y el petróleo por encima de las energías renovables, será imposible cumplir con los compromisos pactados. El Gobierno de la 4T no ha mostrado mayor compromiso con los acuerdos de París ni por proteger al medio ambiente al llevar a cabo obras en zonas protegidas sin las evaluaciones ambientales pertinentes. El Presidente Donald Trump retiró a su país del Acuerdo de París impulsado por los intereses del petróleo y el carbón que lo llevaron a la presidencia, y se ha dedicado a desmantelar las regulaciones ambientales de su país. Cada vez son más las voces que claman que para su sobrevivencia el capitalismo deberá reformarse para que las empresas no solamente busquen mayores tasas de ganancia para sus accionistas, sino que se deberá crecer contaminando mucho menos y buscando que el beneficio social sea mayor. Por su lado, los consumidores podrán ejercer gran influencia exigiendo productos que sean cada vez menos contaminantes. El Estado deberá vigilar que esto ocurra. De otra manera, de no haber un cambio de actitud de gobiernos, empresarios y consumidores, la catástrofe ambiental estará cada vez más próxima.

By @Gtraslosheros



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