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Los estragos de la pandemia, ¿hacia dónde va el mundo?


By VEME - 04/16/20 12:37 PM




La crisis del coronavirus ha supuesto un reto global no sólo en el ámbito de la salud, sino en su coordinación con los modelos de gobernanza local y en la forma en la que interactúan los países para evitar la expansión de la pandemia.

Así lo afirmaron este miércoles los investigadores Antoni Plasència, Carme Colomina y Eduard Soler, quienes presentaron una mesa de análisis en línea sobre el orden internacional y la salud global, patrocinada por el Center for International Affairs de Barcelona, que atiende problemas de relaciones globales, salud y derechos humanos.

 La Organización Mundial de la Salud (OMS), que en el pasado intentó prevenir al mundo de una posible pandemia de alcances globales, sobre todo después de la aparición del ébola, no ha logrado concretar su liderazgo frente a las instituciones de salud de las naciones, aseguró Antoni Plasència, director de ISGlobal, pues la capacidad de influencia del organismo en las naciones ha sido limitada a sus recursos y a sus planes de acción concretos.

El previo aviso permitió que los hospitales y los sistemas de salud tomaran ciertas previsiones, pero la magnitud del COVID-19 demostró que aún ningún país, ni sus equipos de salud, ni sus gobiernos, están preparados para una pandemia, pues implica una mezcla y la constante negociación de la tecnocracia, la burocracia y la ciencia, que por sí mismos no se han sabido compenetrar.

Pero esto impacta también en su relación con el resto de los Estados. El ejemplo más evidente es la confrontación entre China y los Estados Unidos. Mientras Trump señala como culpables a las autoridades asiáticas, teorías de conspiración indican que los laboratorios estadounidenses colocaron el virus entre los ciudadanos chinos para debilitar su sistema, lo que aumenta las tensiones, afirmó la investigadora catalana Carme Colomina.

Pero también recae en cómo funcionan los países ahora aún con un acuerdo previo, como es el caso de la Unión Europea, que tienen políticas que aplican a todas las naciones, pero que en ciertos casos no se han legislado, como en el caso de los propios sistemas de salud que no están estandarizados hasta este momento y que fue evidente ante el avance del virus.

Esto ha llevado al mundo a ser más consciente de la globalización, destacó Eduard Soler, investigador de ISGlobal, pues ahora resulta más evidente que en un mundo globalizado si una potencia económica quiebra, el resto le seguirá o al menos se verá en problemas.

Esto también implica que las potencias tendrán que voltear a las otras economías y no sólo buscar un rescate propio, pues es necesario dar pie a una opción que permita salir al resto para que el mundo se estabilice y no aumenten las consecuencias de la crisis a situaciones sin comparación.

Sumados a estos problemas se presenta la falta de información a la que se enfrentan los ciudadanos, pues ha habido una gran cantidad de noticias falsas que han complicado una respuesta más favorable, y se impone el miedo o la falta de acción.

Carme Colomina destacó que gran parte de las noticias falsas provienen de líderes políticos, como es el caso de los presidentes Donald Trump y Jair Bolsonaro, quienes han llamado a la reactivación económica y han minimizado los riesgos de contagio del virus en diversas ocasiones. Esto ha provocado que en algunas regiones las personas sigan con su vida cotidiana y aumenten los contagios.

Pero a la crisis económica actual y la futura, creadas exclusivamente por la presencia del coronavirus, se les deberán sumar las crisis propias de los países. Las naciones africanas, el Medio Oriente y América Latina tienen una desventaja ante las potencias que ahora sufren la enfermedad, pues acumulan problemáticas antiguas.

Es el caso del aumento de los pacientes que requieren atención médica especializada. Eduard Soler remarcó que sólo en los últimos 10 años se calcula que por cada día un médico graduado en África ha migrado a los Estados Unidos a conseguir empleo o a seguirse preparando, lo que deja desprotegidos los sistemas de salud locales.

Los mismos países con fugas de cerebros son los que no cuentan con insumos o recursos materiales para enfrentar una pandemia de las magnitudes actuales y que hasta hoy se ha cobrado más de 130 mil vidas y ha contagiado a dos millones de personas en el planeta.

NTX



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