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Lesvy: un mensaje de vida a un año de su feminicidio


By VEME - 04/18/18 7:11 AM




 

I

El 3 de mayo se habló del suicidio de una chica sin nombre, sin edad, sin saber si pertenecía o no a la comunidad universitaria. Sin conocerla, las autoridades quisieron presentarla por el dicho del feminicida. ¡Qué error tan grande cometieron! Yo les voy a decir quien fue Lesvy Berlín Rivera Osorio[1].  

 

II

Imagina un lugar en el cual, si te matan, tú eres culpable de tu propia muerte.

Imagina un lugar en el cual tu asesinato sea llamado suicidio, aunque todos los indicios muestren que no te suicidaste, que te mataron.

Imagina un lugar en el cual, después de tu asesinato impune, te recuerden como una persona sin nombre, sin sueños, sin identidad, sin familia, una persona digna de ser olvidada.  Es como morir una y otra vez.

Ese lugar existe, se llama México y es la realidad de las siete mujeres que diariamente asesinan en este país ante la indolencia de las autoridades e indiferencia de muchos de sus habitantes.

 

III

El 3 de Mayo de 2017, a las 6 de la mañana, el cuerpo sin vida de Lesvy Berlín Osorio fue encontrado en las inmediaciones del Instituto de Ingeniería de Ciudad Universitaria. “Hallan muerta a mujer en jardines de la UNAM, su cuerpo colgaba de una cabina telefónica” fue el titular de las primeras noticias en un portal de internet. En cuestión de horas la noticia se hizo viral y al día siguiente estaba en la primera plana de los principales diarios.

Sin saberse a ciencia cierta lo que le había sucedido la madrugada de ese miércoles en Ciudad Universitaria, la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México, mediante una serie de tweets, ventiló detalles de la vida privada de Lesvy, proporcionados por Jorge Luis Hernández, quien fuera su pareja sentimental. En cuestión de minutos la mujer encontrada en Ciudad Universitaria ya no fue una desconocida, sino una “drogadicta y mala estudiante que no pertenecía a la UNAM, porque incluso debía materias” hasta su nombre fue mal escrito: “Lesby”.Con el paso de los días se comprobaría que lo declarado por Jorge Luis sobre Lesvy Berlín era parte de  su coartada para no resultar sospechoso de feminicidio.

La versión más conveniente para quienes tendrían que haber procurado justicia, para las autoridades universitarias y por supuesto para el feminicida, era que una mujer sin objetivos, sin proyecto de vida, sin pertenencia a ningún lugar y “sin familia”, a sus 22 años habría decidido suicidarse en medio del campus de la UNAM, y como tal lo declararon ante la opinión pública. El caso estaba casi cerrado. En este país, que diariamente cobra una cuota macabra de siete mujeres asesinadas, a nadie le importaba una suicida. Se equivocaron.

III

Lo que no se dice y lo que no se muestra también existe y forma parte de la historia, y las mujeres en México lo sabemos. Nuestras necesidades, nuestras exigencias y derechos existen, pero no son prioridad. Somos la mitad de una población que es tratada como minoría.

Salir a la calle, acudir a trabajar, a la escuela, al mercado, al médico, a recoger a las hijas e hijos, a una fiesta, cualquier actividad cotidiana que implique salir del espacio del hogar es un viaje de ida sin la seguridad de volver.  Acoso, agresiones verbales, tocamientos, abuso sexual, violación y feminicidio son las agresiones constantes y diarias que enfrentan las mujeres. Y el panorama no es mejor dentro de las casas, para muchas mujeres, su hogar es el más inseguro en el cual su integridad y hasta su vida se ve amenazada.

Para muestra sólo algunos datos: 63 de cada 100 mujeres en México han padecido violencia, principalmente a manos de sus parejas o ex parejas, una violación sexual ocurre cada 4.6 minutos, 7 mujeres son asesinadas al día (en 2017 se hablaba que la cifra había subido a 8 mujeres), México está entre los 20 peores países en violencia de género.[2]

El feminicidio es la expresión final de la misoginia y el machismo que tienen como su único objetivo, destruir la vida de las mujeres y las niñas. Son crímenes de odio cada vez más crueles y violentos. Los feminicidios son perpetrados en su mayoría por hombres, amparados ante la impunidad y el silencio del Estado.

 

IV

“Lesvy ya no puede defenderse, pero lo hacemos nosotras. Yo les dije que las autoridades pensaron que nadie iba salir a protestar por un feminicidio ocurrido en ciudad universitaria, uno más. Si las autoridades insisten en mandar ese mensaje de muerte en donde no castigan y no investigan, no sentencian a los culpables, si las autoridades insisten en ese mensaje de muerte, les decimos ¡que no!  ¡que basta que las que estamos aquí, les decimos que no queremos su mensaje de muerte, que el mensaje que les venimos a dar es un mensaje de vida, de recuperar la vida, el derecho a transitar libremente sin miedo, sin violencia. Ese es el mensaje: seguimos apostando a la vida, a la dignidad y a la justicia”[3]

 

V

Las mentiras y los silencios de las autoridades no convencieron a miles de mujeres que marcharon por Lesvy el 5 de junio de 2017. Una marcha sin precedentes, convocada en redes sociales reunió a más de dos mil mujeres en Ciudad Universitaria. Fue un grito de ¡Ya basta!, de reconocerse en ella, de exorcizar los miedos y exigir su derecho a transitar seguras, de exigir justicia por Lesvy y por cada una de las mujeres que a diariamente son asesinadas en este país. De saber que mañana podría ser cualquiera de ellas quien en un titular de un diario sería estigmatizada y culpable de ser asesinada, sin derecho a un nombre y sin identidad. Esa marcha dio paso a un movimiento por la verdad y la memoria. Después de esa marcha se llevarían a cabo un sinfín de seminarios, eventos conmemorativos, movilizaciones, protestas, conversatorios, pintas, conferencias, organizadas principalmente por estudiantes organizadas de la UNAM. Estos eventos se sucedían a la par de la batalla legal en la búsqueda de justicia. La hipótesis de suicidio no pudo sostenerse y las autoridades clasificaron el caso como homicidio culposo. Jorge Luis Hernández era  declarado culpable de no impedir el suicidio de su entonces novia. La familia y abogados de Lesvy no aceptaron esa resolución. Constaba en vídeos, peritajes independientes, investigaciones realizadas por familia y abogadas que ese 3 de mayo de 2017, Lesvy había sido golpeada y asesinada con el auricular de la cabina telefónica a manos de Jorge Luis, además   existían antecedentes de que ella era violentada por él en su relación afectiva.

Once meses le llevaron a la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México reconocer lo que la familia de Lesvy y miles de mujeres que sin conocerla y sin conocerse entre ellas, se unieron para gritar en las universidades y en las calles: No fue suicidio, fue feminicidio.

Finalmente el 10 de abril, en una rueda de prensa se anunciaba que Jorge Luis Hernández sería juzgado como feminicida de Lesvy.

 

VI

Quienes se especializan en ciencias forenses dicen que después de la muerte “los cuerpos hablan”, las marcas inscritas en sus cuerpos antes y después de su deceso pueden decirnos cómo murió esa persona. En México esa no es una garantía. Son constantes las historias que dan cuenta de la negligencia, desinterés y desconocimiento de las autoridades para preservar las evidencias de un crimen, aunado a la corrupción e impunidad, las posibilidades de que los cuerpos “hablen” es casi nula.

Araceli Rivera Osorio, madre de Lesvy, dice que las mujeres que han sido asesinadas ya no pueden defenderse, pero sus cuerpos lastimados es lo único que tienen para contar su verdad. Como Araceli, son principalmente las madres de estas mujeres asesinadas quienes, desde el dolor y la rabia, pugnan por llevar este mensaje de vida contra el mensaje de muerte de este Estado feminicida.

Es necesario enunciar el feminicidio, es necesario sentar precedentes de estos delitos, que se conozca por qué y cómo ocurren. El caso de Lesvy sentó un precedente en la Ciudad de México para discutir la implementación de la Alerta de Género en esta entidad, hablar de la violencia que se vive en las universidades, en las calles, en las casas. Nombrarla hasta que deje de ser normalizada, que deje de ser señalada como “crímenes pasionales”   como “problemas de pareja” que no seamos indiferentes cuando vemos a una mujer o a una niña violentada, porque la violencia contra las mujeres no es un asunto privado, es un exterminio silencioso.Y nosotras estamos poniendo las muertas.

Ni una asesinada más, ni una mujer menos. Ese es el mensaje de vida de Lesvy a casi un año de su feminicidio.

VII

“Cuando dijeron que mi hija era una drogadicta, una alcohólica, les dije que los disculpaba porque ellos no la conocían, y que esa persona que ellos describían yo no la conocía, que esa persona no era mi hija. Les voy a presentar a mi hija. Mi nombre: Lesvy Berlín Rivera Osorio, edad: 22 años, vicios: Los helados y la lectura, mi pasión: La vida…..Esa es mi hija”[4]


Nallely Marlene Bucio Vázquez

Mujer Feminista. Es Licenciada en Comunicación Social por la UAM-Xochimilco y actualmente cursa un posgrado en Comunicación y Política también en la UAM. Su experiencia profesional e interés son los feminismos, la política y el fenómeno de la violencia contra las mujeres. También es la orgullosa mamá de Emiliano.

 

[1] Palabras de Lesvy Rivera Osorio, madre de Lesvy en un evento en conmemoración por el feminicidio de Lesvy

[2] ENDIREH, INEGI, Observatorio Ciudadano Nacional de Feminicidio, ONU.(2016)

[3] Palabras de Araceli Rivera Osorio a tres meses del feminicidio de Lesvy.

[4] Palabras de Araceli Rivera Osorio, madre de Lesvy el 5 de junio de 2017 en Ciudad Universitaria.

 

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