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Las cooperativas de la península de Yucatán proponen un turismo comunitario


By VEME - 03/26/21 10:28 AM




El turismo muchas veces se presenta como uno de los principales sectores para generar desarrollo y crecimiento económico en la población local que lo impulsa. Los impactos que se presentan, por su crecimiento de una manera indiscriminada y sin un control adecuado pueden ser desfavorables para determinados sectores de la población, especialmente la más desfavorecida; además, puede causar deterioro a los recursos naturales y culturales que posee. En este sentido, el turismo que actualmente se estimula a nivel mundial es aquel en el cual la población local participa de su planificación, gestión y promoción.

Los mayas en Yucatán


Las cooperativas de la península de Yucatán se unen para visibilizar el turismo comunitario y buscar mercados, destacó Zendy Euan Chan, miembro de la red Caminos Sagrados, que agrupa a las cooperativas turísticas de Quintana Roo y que es parte de la Alianza Peninsular para el Turismo Comunitario (APTC).

El turismo comunitario, explica, es compartir las prácticas que se dan en contextos rurales, con el objetivo de generar un beneficio económico para la gente local. Hay cooperativas dentro de reservas, otras en ejidos y algunas más familiares que están dentro de comunidades pero que no necesariamente dependen de la comunidad.

“Esta práctica favorece el rescate y revalorización de las costumbres locales, contribuye a la conservación de las especies de flora y fauna (monitoreo de aves y fauna silvestre, conservación de manglares y arrecifes); dependiendo del medio y el ecosistema donde estamos es lo que le aportamos a la conservación con nuestras empresas, además representa una actividad complementaria que les provee ingresos a las familias locales”, dijo Zendy Euan Chan.

La Alianza Peninsular para el Turismo Comunitario engloba a 24 empresas de Yucatán, Campeche y Quintana Roo. Cada estado tiene su propia red: en Yucatán es Co’ox Mayab; en Quintana Roo, Caminos Sagrados y en Campeche, Consejo de Turismo Rural. Su objetivo es mostrar el turismo comunitario a nivel alianza, ya no sólo desde una comunidad, o desde una red estatal sino que haciéndolo a nivel península fortalecer tres líneas de acción: capacitación y certificación, promoción y difusión, y gobernanza e incidencia en política pública.

Margarita Chimal, del centro ecoturístico Selva Bonita, en Chunhuhub, narra que son una familia indígena maya que tuvo la iniciativa de hacer ecoturismo “y salvaguardar nuestra cultura al ver que en la comunidad se estaba perdiendo el idioma, la vestimenta, tuvimos la necesidad de hacer algo y por medio del proyecto se empezó a rescatar todas las cosas que los abuelos nos enseñaron y ser un medio para que nuestra propia gente llegara y conociera y le diera ese valor a todo ese legado”.

Ellos ofrecen tours de selva y chicle, para ver los árboles de chicozapote y cómo se produce la resina del chicle; un taller gastronómico donde el visitante puede prepararse su propio tamal y recolectar las hojas de plátano en el huerto; y en Vamos a Caminar muestran los bordados de Xpichil y el cenote de Dzulá. Además, tienen un restaurante con platos típicos peninsulares y ofrecen hospedaje en lugares hechos con materiales de la región.

“Hacemos el rescate y fortalecimiento de la cultura a través de visitas guiadas, todo lo que tenemos en nuestra comunidad nos encanta compartirlo con quienes nos visitan”, destaca Marcos Canté Canul, de la cooperativa Xyaat, de Señor. “La participación de la comunidad es muy importante, participan todos, desde los mototaxis, cocineros, quienes reciben a las personas en sus casas, músicos… es un turismo en el que todos toman parte en las actividades y los recursos, porque lo que deja esto se reparte”.

Ponen a disposición de los visitantes tres recorridos: observación de aves, ya que en ese lugar hay una gran variedad; visita a la milpa, donde pueden conocer las semillas y los diversos productos que se producen, como limón, sandía, papaya, maíz, etc.; y la visita con artesanos, sacerdotes, expertos en medicina tradicional, abuelos con historias sobre la guerra de castas y las estrategias que usaron los mayas, abejas meliponas y producción de henequén.

“Quiero invitarlos a que conozcan y el potencial de nuestra comunidad, es una herencia cultural que nos han dejado nuestros abuelos, también la comunidad se siente importante al saber que su cultura es bien vista en otros lados”, concluye Canté Canul.

Con info de La Jornada