Muchas de ellas son oaxaqueñas, porque nacen en tres playas de ese estado: Morro Ayuta, Ixtapilla y Escobilla y ahí regresan las hembras a poner sus huevos para perpetuar su especie.

Algunas llegan desde Estados Unidos o Sudamérica. Si logran sortear las redes de los pescadores, depositan en la arena alrededor de cien huevos y entre todas, dejan a su paso hasta un millón de nidos… son muchísimos, pero no todos los huevos eclosionan, y cuando las tortugas nacen, miles, en su camino hacia el mar son devoradas por las aves, y dentro del agua también son presa de los peces.

Solo unas pocas sobreviven, crecen, se aparean y años después regresan a poner sus huevos, una maravilla, hay que protegerlas.

La CONANP continúa con las acciones de protección para la tortuga golfina

Se calcula que de cada 100 tortugas que nacen, sólo una llega a la vida adulta dadas las difíciles condiciones en las que deben sobrevivir, al formar parte de la dieta de diversas especies en cada una de las etapas de su crecimiento. Todo esto aunado a la caza indiscriminada que padeció durante décadas pasadas, los efectos del Cambio Climático, la contaminación por plástico en los mares, la pesca incidental etc., la han posicionado como una especie en peligro de extinción en la NOM-059-SEMARNAT-2010, no obstante desde 1990 el Código Penal Federal estableció que el consumo y venta de carne y huevos de tortuga es ilegal, penalizándose con multas de hasta nueve años de prisión y sanciones hasta de 3,000 días de salario mínimo.

Esta tortuga marina es la más pequeña de las 7 especies de tortugas marinas que existen en el mundo, de las cuales, 6 desovan en nuestro país y junto con las Lora, son las únicas que realizan anidaciones masivas en un estremecedor fenómeno natural conocido como arribada o arribazón.

Las tortugas marinas en general, son un vínculo esencial de los ecosistemas marinos y terrestres. Son representantes de un grupo de reptiles que ha existido en el planeta recorriendo nuestros mares durante los últimos 100 millones de años, contribuyendo al buen estado de lechos marinos y arrecifes coralinos.

Existe la hipótesis de que las tortugas regresan a anidar a la misma playa donde nacieron, cada uno, dos o tres años desde las zonas de alimentación, que pueden estar alejadas de las de anidación varios cientos o miles de kilómetros.