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La lección de Muñoz Ledo


Manuel ® Ajenjo - 09/10/19 8:54 AM




El Privilegio De Opinar

Manuel ® Ajenjo

Entre los acontecimientos sucedidos durante mi período vacacional, los que me parecen interesantes para comentar son los ocurridos en el Honorable Congreso de la Unión. Acciones que demuestran que el congreso no es tan honorable y que no pugna por la unión, no digamos de los mexicanos, sino ni siquiera la del propio partido del gobierno en turno.

Empecemos por la llamada cámara alta –la de senadores- donde además del control de la misma estuvo –está- en juego el dominio de Morena -que en noviembre renovará su dirigencia nacional. Con el pretexto de la elección camaral para renovar o reelegir a Martí Batres, como Presidente del Senado, se puso de manifiesto el juego por el poder interno del partido.

Fue el viejo lobo de mar de Fresnillo, Zacatecas, Ricardo Monreal, coordinador de la bancada morenista, quien expuso que tal y como se acordó entre los coordinadores de las bancadas había que impulsar la candidatura de una dama para poder acreditar, con hechos, lo que la publicidad del órgano legislativo manifiesta sobre el “Congreso de la igualdad de género”. Así fue que surgió el nombre de la legisladora Mónica Fernández, identificada plenamente con Monreal, para suplir a Martí y con ello moverle el piso a la aliada de éste, Yeidckol Polevnsky, actual dirigente de Morena.

El día de la elección se presentaron como candidatos para presidir la mesa directiva del Senado el susodicho Martí Batres y la precitada Mónica Fernández, a la cual se le unieron, con la declinación de sus posibles postulaciones, sus compañeras Imelda Castro, Ana Lilia Rivera y Marybel Villegas; además el zacatecano se sacó de la manga 5 legisladoras más del PES –partido de dereizquiercha- que con las de Morena formaron una novena a la que no le ganan ni los Yankees de New York, máxime ahora que las mujeres se han empoderado hasta la insubordinación encapuchada. En total votaron 64 senadoras y senadores. El resultado: 33 votos a favor de Mónica; 29 a favor de Martí y dos abstenciones –entre ellas la del colmilludo Monreal.

Encorajinado Batres exigió que Monreal renuncie a la coordinación de la bancada morenista en consecuencia con su posición de luchar por los derechos de las mujeres. Por su parte Andrés Manuel López Obrador amenazó con abandonar las filas de la institución por él fundada si ésta sigue empeñada en arrastrar su prestigio haciendo política de la más baja ralea -¿hay otra?

Por su parte en la Cámara, digamos más baja, es decir la de Diputados, la fracción de Morena y sus aliados –PES y Partido Verde- pretendían reformar el artículo 17 de la Ley Orgánica del Congreso con lo que pretendían que Porfirio Muñoz Ledo siguiera seis meses más como Presidente de la Mesa Directiva de dicha cámara.

Empero, este artículo del reglamento camaral fue impulsado cuando de manera tramposa llegó al poder Felipe Calderón Hinojosa, sirvió en un 0.56% como premio de consolación para el PRD. Por acuerdo interpartidista decidieron repartir –uno por año- la asignación de la presidencia de la cámara los partidos PAN, PRI y PRD, aquí citados por orden de aparición. (Muy pronto serán citados por orden de desaparición).

Durante la sesión del pasado martes no hubo acuerdos. Por un lado los morenistas y sus aliados pugnaban por la modificación a la Ley para que su correligionario el guanajuatense –por derecho de sangre- Muñoz Ledo se quedara seis meses más como dirigente legislativo. Por otro lado la oposición impugnando –al gran impugnador- al que llamaron don Porfirio Muñoz Ledo, como si fuera lo mismo gobernar el país durante más de treinta años a la pretensión de ser presidente de la cámara por un semestre más. (Abro un paréntesis para comentar que Porfirio Díaz Mori murió a los 85 años y que Porfirio Muñoz Ledo y Lazo de la Vega tiene un año más de los que el dictador llegó a cumplir).

Defendido por unos y atacado por otros, don Porfirio, el viejo, es decir el de 86 años, a las tres de la tarde se retiró a su oficina desde donde siguió la sesión por medio del Canal del Congreso. En ese lapso Muñoz Ledo fue insultado. Sin ninguna imaginación a los opositores lo único que se les ocurrió fue llamarlo espurio y compararlo con Porfirio el joven y exhibir una manta con el hashtag #Morena No cumple (aquí otro paréntesis para promocionarme como publicista. Yo les hubiera creado un hashtag más novedoso: #Porfirio Muñoz Lodo, también hubiera inventado algo parecido a una porra que dijera: “¿Quién, por sus actos, es un ofidio?” Todos: “Porfirio”. “¿Quién de grandeza tiene delirio?” Todos: “Porfirio”. “¿Quién nos llevará al martirio?” Todos: “Porfirio”. Ahí les encargo, puedo inventar rimas, slogans, spots, memes, fake news, en fin. Llamen y como quiera nos arreglamos –no importa el partido.

Cinco horas después, con el trofeo del Récord Guinness como el mexicano que más horas consecutivas ha visto el Canal del Congreso, regresó al presídium Muñoz Ledo, para anunciar su renuncia y pronunciar un apotegma para los bronces: “Se puede tener el poder y no pasar a la historia y se puede no tener el poder y pasar a la historia”. Luego le sucedió lo que a un presidente al que le dejaron el micrófono abierto sólo que él no dijo: “Estos no aplauden”. Don Porfirio dijo: “Chinguen a su madre”.

By Manuel ® Ajenjo


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