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La Guerra contra el Coronavirus y la Cuarta Transformación


By VEME - 03/23/20 4:18 PM




Buzos en la Diplomacia

By Dr. Gerardo Traslosheros

Estamos frente a una situación inédita en los últimos cien años, en la que se conjunta una pandemia con una crisis económica global de proporciones incalculables. Existe una dicotomía entre la defensa de la salud y la defensa de la economía, mientras llega un remedio contra el virus. Si no se actúa a tiempo, los efectos en la salud serán mayores, lo que agravará la crisis económica en el futuro, por lo que es indispensable actuar de manera temprana de manera decisiva para evitar costos mayores en vidas y en la economía.

En 1918, el mundo experimentó una gran pandemia, la llamada “gripe española”, similar al Nuevo Coronavirus o Covid-19, que dejó lecciones aplicables aún hoy en día. La gripe española fue devastadora, pues costó 50 millones de vidas, cuando se ensañó contra la población joven a diferencia de la de hoy que afecta a los viejos. Se trata de aplanar la curva de infecciones en el tiempo, para que el sistema de hospitalización no se vea rebasado para salvar vidas. En 1918 las regiones en Estados Unidos que actuaron de manera temprana aislando poblaciones salieron mejor libradas y consiguieron aplanar la curva. A pesar de la evidencia histórica y científica, la 4T ha actuado con lentitud e irresponsabilidad, pues debió impedir con antelación la celebración de eventos populares y mítines políticos. Esperar a que el número de contagios fuera mayor para actuar preventivamente escapa a toda racionalidad y muestra gran falta de visión.

La situación evoluciona rápidamente en el mundo. Hoy en día en Italia y España se toman decisiones terribles dejando a su suerte a la población de edad avanzada, lo que parece ya estar empezando a suceder en nuestro vecino del norte. En México la situación podrá ser peor dadas las limitaciones del sistema. Hacer pruebas masivas ayuda a la prevención, lo que la burocracia de la Cuarta ha dificultado. La tentación de manipular las cifras para minimizar el costo político está presente. Los casos pueden ser ya superiores a lo contabilizado.

Las autoridades de salud deben preocuparse en primera instancia en tomar las medidas pertinentes para que el menor número de personas sean contagiadas. No obstante, se han preocupado más por defender la economía que por reducir el número de contagios. Por su parte las autoridades en materia económica han demorado demasiado para proponer e implementar medidas, salvo por el Banco de México que ha anunciado medidas para dotar de liquidez al sistema bancario.

La pandemia detonó una crisis económica global de proporciones aún incalculables, en un momento en que el sistema se encontraba sobre endeudado, ahora sin poder pagar deudas y gastos, lo que hace que el sistema se contraiga. Existen industrias que emplean mucha mano de obra que se encuentran ahora cerradas, lo que tiene efectos negativos sobre el resto, como son turismo, transporte, restaurantes, bares, cines, teatros, etc., es decir las actividades donde se aglomeran personas han debido cerrar con efectos negativos sobre el resto.

Esperemos que en pocos meses llegue una cura efectiva. Mientras tanto los países toman medidas drásticas. En México enfrentamos el problema de un sistema de salud pública en transición hacia un mal planeado INSABI y un gobierno rebasado que se preocupa más por los efectos económicos de corto plazo que la salud, y que ha buscado minimizar la gravedad de la situación actuando tardíamente. El resultado será (espero equivocarme) más contagios y víctimas por causa del coronavirus. No facilitar la disposición masiva de pruebas del virus, además de que dificulta la lucha, levanta sospechas de que se pretende ocultar y disfrazar los datos ante la impotencia y falta de capacidad de las autoridades.

Esperemos que el remedio contra el virus llegue pronto. Mientras tanto, para evitar un estallido social, la respuesta económica debe ser transferir ingresos a la población de menos recursos incluyendo a la informal, dando apoyos a las empresas micro y pequeñas empresas que emplean al 90 por ciento de la población. El déficit publico deberá incrementarse pues los ingresos caerán, y se deberá abandonar la fobia irracional contra la inversión privada. Las obras faraónicas de Dos Bocas y Santa Lucía deberán ser abandonadas para hacer frente a las necesidades del momento, y se deberá dar marcha atrás a la contrarreforma energética que tan dañina ha sido para la inversión productiva en el país. Veremos.

By @Gtraslosheros


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