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La difícil relación México – Estados Unidos


By VEME - 07/23/19 2:23 PM

Buzos en la Diplomacia




En el análisis de muchos expertos, México sigue dando tumbos en su política exterior. En materia migratoria, el gran reclamo es que nunca debimos haber aceptado con tanta rapidez y facilidad el mudar radicalmente nuestra política migratoria a cambio de evitar la imposición de aranceles considerados ilegales a todas luces.

Es claro que al inicio del sexenio se facilitó en gran medida la migración centroamericana rumbo a Estados Unidos a través del territorio mexicano, lo que finalmente enfureció a Trump. Desde el inicio se debió prever y planear de mejor manera nuestra política, para no llegar a los extremos a los que se llegó, primero facilitando y después restringiendo. Es decir, que una política más centrada y sensata pudo haber evitado el desaguisado. Buena parte del quehacer diplomático es la planeación de la política externa para prevenir inconvenientes, lo que ha sido una falla de la presente administración que esperamos se corrija en lo sucesivo.

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Sin dejar de considerar los antecedentes, ante la amenaza de Trump de imponerle aranceles a los productos mexicanos, cada vez son más las voces que coinciden en que debimos haber aguantado las primeras oleadas arancelarias y apostar en las alianzas con los sectores contrarios a las políticas de Trump dentro de los mismos Estados Unidos. El sector privado, la sociedad civil y el congreso americanos se aprestaban a tomar medidas para contrarrestar la arbitrariedad de su presidente, pero preferimos a toda costa no arriesgar como si nos sintiéramos culpables de lo sucedido, validando así a Trump en su acción arbitraria y pendenciera. Esto nos recuerda el episodio lamentable cuando en la administración anterior se le invitó a Trump a Los Pinos en plena campaña presidencial, ante la sorpresa de propios y extraños.

El haber cedido en todo de manera humillante sin tener prácticamente nada a cambio, podría dar pie a que, en lo sucesivo, el presidente americano asuma que le serán cumplidos sus caprichos pues sabe que México no dará ninguna pelea por temor a una guerra arancelaria. Fue un momento histórico en el que se perdió la oportunidad de dar una pelea digna.

Cada vez es más claro que otro error estratégico de la presente administración frente a Estados Unidos ha sido juntar las negociaciones comerciales con la política migratoria y de seguridad en la Secretaría de Relaciones Exteriores.

La relación con Estados Unidos involucra muchos ámbitos y es multidimensional. Sin embargo, algo que se había manejado tácticamente con gran éxito en las administraciones pasadas era que había una separación del tema comercial de los temas políticos, donde el tema comercial lo manejaba la Secretaría de Economía (antes la SECOFI). Quizás la obstinación con acabar con todo vestigio de las políticas del pasado ha implicado arrasar inclusive con lo que sí había funcionado eficientemente. La sabiduría popular dice que, “si no está descompuesto, no hay que arreglarlo”.

De hecho, cuando se realizó la negociación del TLCAN (acuerdo aún vigente), la cancillería prácticamente no intervino en materia de negociaciones comerciales precisamente para evitar que hubiera una contaminación entre los temas comerciales y los de otra índole como el tema migratorio o del narcotráfico.

Hay quienes dicen que una vez habiéndose vinculado los temas migratorio y comercial bajo la amenaza de Trump (lo que dichos sea de paso es violatorio de los acuerdos comerciales vigentes), debimos haber amenazado con romper con la cooperación migratoria y de seguridad si persistía la amenaza de la imposición de aranceles.

En mi opinión, para evitar futuras amenazas y humillaciones, la mejor estrategia debió ser enfrentar las primeras oleadas arancelarias apostando a la resistencia interna en Estados Unidos, a la vez que se debió realizar otro planteamiento táctico en el terreno de juego manteniendo las cosas debidamente separadas entre los temas comerciales en la Secretaría de Economía y los temas políticos en la Secretaría de Relaciones Exteriores. Al mismo tiempo se debió avanzar en fortalecer nuestra frontera sur para restringir el paso de los migrantes y obtener apoyo financiero americano de manera más significativa para atender a los migrantes e implementar el plan de desarrollo de Centroamérica de la CEPAL. En resumen, una falta de visión y planeación de la estrategia negociadora.

Dada la opción escogida de acatar la demanda del opresor, habrá que abrocharse los cinturones cuando veamos que, en un ataque de furia si las encuestas no le son favorables, el presidente Trump nos amenaza durante su campaña para la presidencia de su país, con imponer aranceles si no hacemos algo drástico para detener el tráfico de estupefacientes hacia su país. Esto nos llevaría a una gran crisis frente a Estados Unidos, lo que se pudo haber prevenido de mejor manera si hubiéramos optado por una actitud más arrojada en su momento.

El día de ayer el Secretario de Estado americano, Mike Pompeo, se congratuló junto con el canciller mexicano de los avances en materia de detenciones de migrantes centroamericanos en nuestro territorio, evitando que estos ingresen a territorio americano. Dados dichos avances, ahora se nos asegura de parte del gobierno de México que no será necesario, al menos por ahora, negociar un acuerdo de tercer país seguro entre México y Estados Unidos como el propio Trump había revelado.

Sin embargo, Trump decretó muy recientemente, de manera unilateral y arbitraria, que no se otorgará más el asilo en Estado Unidos a los centroamericanos, y que deberán hacerlo en México como si hubiera un acuerdo de tercer país seguro. México reaccionó ante el anuncio diciendo que no se verá obligado a ello y que no hay tal acuerdo de tercer país seguro, al menos por el momento.

Sin embargo, como parte de los acuerdos alcanzados a inicios de junio y aún antes de esa fecha, continuaremos recibiendo decenas de miles de migrantes que aguardan su proceso de asilo en Estados Unidos bajo el programa Permanezca en México.

Es importante notar que, tanto la política anunciada del gobierno Trump de no recibir más migrantes centroamericanos que soliciten asilo y que lo deban hacer en México, como el programa Permanezca en México, son considerados arbitrarios e ilegales por grupos de derechos humanos y asociaciones civiles en Estados Unidos, que inclusive han demandado al gobierno Trump ante sus cortes para revertir tales medidas por ser contrarias a las leyes internas americanas y a los tratados internacionales aplicables en la materia. Muy posiblemente tales demandas logren revertir dichas medidas.

Como resultado de la visita de Mike Pompeo el día de ayer, México continuará con la política de militarizar sus fronteras y el país con 25 mil efectivos de la Guardia Nacional, el Ejército y la Marina para contener la migración que busca transitar por México hacia Estados Unidos.

México hizo una solicitud muy válida según se informó, como resultado de la reunión Ebrard-Pompeo, de que Estados Unidos y México realicen un operativo conjunto para enfrentar el tráfico de armas que ingresa a nuestro país a lo largo de la frontera con el gigante del norte, y que tiene una gran incidencia sobre la lucha contra el crimen organizado. Quizás ya nos estamos ya preparando para el siguiente enfrentamiento con los Estados Unidos, lo que es muy positivo para que no nos vuelvan a sorprender.

Entre tanto, las condiciones de seguridad en México dejan mucho que desear para los migrantes centroamericanos que se encuentran en México, resultando difícil salvaguardar sus derechos humanos. No se tienen recursos financieros ni institucionales para hacerlo.

Será casi inevitable y muy lamentable que la población mexicana resienta la presencia de la población centroamericana que llega a México en números cada vez mayores, lo que ya ha generado sentimientos de rechazo al ver que los recursos escasos son aplicados a los migrantes cuando existen grandes rezagos socioeconómicos en México.

Se trató de un giro de 180 grados. En cuestión de meses se pasó de facilitar el tránsito de migrantes hacia Estados unidos, a volvernos victimarios, convirtiéndonos en el muro de facto del presidente Trump.

By @GTraslosheros