La Ópera de Sidney, la Plaza Roja y la Torre Eiffel son solo algunos de los lugares que el sábado estuvieron a oscuras durante unos minutos por una buena causa: la hora del planeta.

Se trata de la campaña medioambiental más grande del mundo que cumplió este año 2018 doce años desde que en Australia se decidiera apagar las luces por una hora, como  forma simbólica de dar un descanso a la tierra.

El objetivo es crear conciencia sobre la importancia de proteger el medio ambiente y la vida silvestre.

En todo el mundo millones de personas dejaron de consumir electricidad y 187 países oscurecieron sus monumentos más importantes.