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Hablemos del plástico; Chris Jordan y su autorretrato americano


By VEME - 01/3/20 8:51 AM




 

 

Hemos perdido nuestra ira, nuestro enojo y nuestro dolor.

Chris Jordan.

 

La basura que desechamos todos los días constituye un grave problema de contaminación. Según un estudio reciente del Banco Mundial titulado “What a waste”, se estima que de los 3.5 millones de toneladas de residuos sólidos que se generaban en el mundo en el 2010 se pasará a más de 6 millones al llegar al 2025, esto es, casi el doble. Investigaciones en nuestro país han arrojado datos escandalosos: solamente en la Ciudad de México, a diario se producen alrededor de 12,500 toneladas de desperdicios de los cuales casi la mitad provienen de los hogares (se calcula que cada capitalino desecha cerca de 1.5 Kg. de basura diariamente).

Uno de los problemas consecuentes que más preocupa hoy en día es el de los residuos tecnológicos por su toxicidad. Desafortunadamente, en este rubro, África se está llevando la peor parte pues los europeos, tratando de dar salida a los cientos de miles de aparatos electrónicos que desechan, decidieron donarlos al “continente negro” alegando fines asistencialitas. A pesar de que se ha dicho que ello acerca a los más rezagados al mundo de la tecnología, lo cierto es que refuerza su dependencia al tiempo que los convierte en un vertedero de desperdicios peligrosos que más temprano que tarde serán totalmente inservibles.

La consecuencia de este asunto no sólo repercute en el medio ambiente sino también en la calidad de vida y la salud de las personas por lo que es URGENTE hacer algo para evitarlo.

Con el fin de crear conciencia sobre la importancia de reducir el consumo y de encontrar un uso alternativo a todos los desperdicios, artistas de distintos países se han dado a la tarea de crear obras con mensajes ecológicos y sociales hechas precisamente con basura (ya se habló en este mismo espacio, por ejemplo, de la obra de Richard Lang y su pareja Judith Selby Lang). Hay quien incluso considera este tipo de “arte reciclado” como la expresión artística de una evolución en la función de los materiales.

Uno de los mas conocidos es Chris Jordan, fotógrafo y activista norteamericano, cuyas obras de gran formato suelen estar conformadas por miles (¡o millones!) de objetos que demuestran y denuncian el consumismo brutal de la sociedad actual, transformada ya en una “sociedad de desecho”. Tal es el caso de su serie titulada Running the numbers: an american self-portrait que reúne fotografías impactantes de montajes realizados con sus hallazgos en diversos puertos marítimos, parques industriales y basureros norteamericanos que para él son la evidencia de un “proceso apocalíptico en cámara lenta”. Con ello el artista, quien considera a la basura como devastadora por su significado pero fascinante por su “belleza intolerable”, pretendió crear conciencia del daño irreparable que el hombre comete contra su propio planeta y ser en esta era de brutal superficialidad. Las piezas son traducciones plásticas de las frías cifras de las estadísticas sobre consumismo, problemas sociales y adicciones en su país que pretenden crear un shock en el espectador para detonar su proceso de reflexión. Entre sus piezas más famosas:

  • Caps Seurat (2011), en la que realizó una réplica de Tarde de domingo en la isla de la Grande Jatte don 400,000 tapas de plástico que representan las botellas de plástico que se consumen cada minuto en Estados Unidos;
  • Plastic cups (2008), en la que realizó una especie de tubería o chimenea con un millón de vasitos de plástico para simbolizar los que se desechan en las líneas aéreas norteamericanas cada 6 horas;
  • Skull with cigarette (2007) en la que representó un esqueleto, basado en una obra de Van Gogh, con 200,000 paquetes de cigarros que representan a los muertos de tabaquismo en Estados Unidos cada 6 meses;
  • Barbie dolls (2008), en la que realizó una serie de flores con 32,000 barbies que representaban el número de operaciones de aumento de pecho en su país durante el 2006;
  • Ben Franklin (2007), en la que realizó un portarretrato del expresidente norteamericano con 125,000 billetes de cien dólares representando el gasto que diariamente hacía el gobierno norteamericano en su guerra contra Irak.
  • Toothpicks (2008) en el que realizó un paisaje con un millón de palillos que simbolizan el número de árboles que se cortan anualmente en Estados Unidos para imprimir correo basura.
  • Cellphones (2007), un paisaje abstracto con 426,000 teléfonos celulares, los mismos que se desechan cada año en Estados Unidos.
  • Prison Uniforms (2007) con 2.3 millones de uniformes de prisioneros que representan al número de personas encarceladas en Estados Unidos durante el 2005.

La obra de Jordan es una denuncia de la decadencia de la sociedad norteamericana actual evidente en el egoísmo, la vanidad y los altos índices de violencia que padecen (y que ya comparten con muchísimas otras comunidades a nivel global). La serie puede consultarse en línea aquí.

Una vez hecha la denuncia, queda al espectador definir su efectividad. Desafortunadamente, la estadística sobre ella, creo yo, no daría para una foto monumental.

Marisol Pardo Cué

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