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Gasolina en México ¿Desabasto, escasez o un problema de logística?


By VEME - 01/18/19 10:32 AM




Gasolina en México ¿Desabasto, escasez o un problema de logística?

El escenario es común para habitantes de la Ciudad de México, Michoacán, Guanajuato, Jalisco y Querétaro. Decenas de estaciones de gasolina cerradas y otras más, las abiertas, con filas de varios kilómetros de longitud, llenas de automovilistas que esperan horas para cargar el combustible.

¿Cómo llegamos a esta situación? La causa principal es la decisión tomada por el gobierno federal de cerrar algunos poliductos por los que se distribuía el hidrocarburo, proveniente de refinerías, para combatir su robo.

Entrevista

El llamado ‘huachicoleo’ o robo de gasolina es un problema grave que se ha incrementado de manera significativa en los últimos años en México. Según reportes de Pemex, a octubre de 2018, el número de tomas clandestinas a ductos ascendió a 12,581, cifra que representa un crecimiento de más del 800% con respecto a 2011 (el mayor incremento se registró durante el sexenio anterior y fue de 380%).

En términos monetarios, de acuerdo con los datos proporcionados por el exdirector de Pemex, el robo a través de tomas clandestinas generó pérdidas estimadas por alrededor de 35 mil millones de pesos durante 2018.

Tomando en consideración estas cifras, aunadas a las recientes declaraciones del presidente de México, quien señaló que cada día eran robadas mil pipas, de 10 mil litros cada una, podemos calcular y estimar que el monto sustraído de manera ilegal diariamente asciende a los 10 millones de litros de gasolina, una cantidad exorbitante.

Hablamos, efectivamente, de un problema grave, no obstante, la solución planteada por parte de la autoridad, más allá de lograr combatir este delito, ha generado importantes afectaciones en diversos sectores de la población.

La compleja realidad ante la cual nos encontramos es, desde nuestra perspectiva, producto de un problema de logística, que ha generado una situación de desabasto en determinadas zonas del país. ¿Por qué desabasto? Simplemente, porque no hay un abastecimiento adecuado de gasolina en las fuentes de consumo, es decir, en las gasolineras.

¿Por qué un problema de logística?

Porque al tomar la decisión de cerrar uno de los ductos que abastecen al Bajío (Salamanca –León) para evitar que continuara el robo de combustible, la única alternativa restante para transportarlo del punto de producción (refinerías) y de importación (terminales marítimas) a las estaciones de servicio son las pipas y carro tanques (ferrocarril).

Sin embargo, es imposible que, en un tiempo razonable, el volumen que trasladan las pipas sustituya al volumen que se transportaba a través de los ductos, vía por la que se mueve más de 50% del combustible en el país.

¿La razón?

Que el parque vehicular con el que cuenta Pemex (1,485 Pipas y 511 carro tanques1) es, a simple vista, insuficiente para sustituir el transporte por ductos e incluso para descargar el combustible de importación de los buques, lo que podría derivar en consecuentes penalidades que Pemex deberá pagar a los transportistas y dueños de las unidades por los retrasos generados.

En ese sentido, también es importante mencionar que el costo de transportar gasolina difiere considerablemente de acuerdo con el medio que se utilice para hacerlo. Por ejemplo, mover un barril de gasolina (159 litros) por un buque-tanque es dos veces más caro que hacerlo a través de un ducto; por carro tanque, es seis veces más caro, y por pipa, lo es 14 veces más.

1. Cifras tomadas del documento “2019 Financial and Operating Outlook”, publicado por Pemex.

El llamado ‘huachicoleo’ o robo de gasolina sin duda es un problema grave, no obstante, la solución planteada por parte de la autoridad, más allá de lograr combatir este delito, ha generado importantes afectaciones en diversos sectores de la población.

Cerrar la llave, ¿la mejor estrategia?

Las acciones emprendidas por el gobierno federal para combatir el robo y el comercio ilícito de combustible no constituyen, desde nuestra óptica, una estrategia en sí, pues, hasta ahora, no se han dado a conocer detalles e información completa de estrategia alguna, por parte de la Secretaría de Energía y de Pemex.

Una estrategia debe considerar diversos elementos, uno de los principales, la evaluación de los riesgos y del impacto que se puede generar al seleccionar una alternativa, así como un plan para el manejo de crisis. No hay duda de que es necesario combatir el robo de combustibles, pero es un problema muy complejo, que no se puede solucionar simplemente cerrando la llave.

En este aspecto, consideramos que una estrategia distinta podría haber sido enfocar los primeros esfuerzos en los atracos a pipas, en donde las autoridades han señalado que se comente el 80% de los robos de gasolina, o en las operaciones ilícitas que ocurren en las terminales de Pemex, como el uso de facturas apócrifas.

De igual forma, se debió hacer un cálculo del número total de pipas y carro tanques con que se contaba, por zona geográfica, así como de la logística que se requería para abastecer adecuadamente a las áreas a las que se iban a impactar, para evitar lo ocurrido.

La estrategia ideal, desde nuestra óptica, tiene que considerar también los aspectos legales y judiciales para poder inhibir y/o eliminar la comisión de este tipo de delitos. Ante la magnitud del problema, es necesario instrumentar medidas coordinadas en todos los órdenes de gobierno y realmente aplicar todo el peso de la ley.

La compleja realidad ante la cual nos encontramos es, desde nuestra perspectiva, producto de un problema de logística, que ha generado una situación de desabasto en determinadas zonas del país.

Los posibles riesgos y oportunidades

Si el problema de distribución y consecuente desabasto de gasolina persiste, son varios los riesgos a los que, como país, tendremos que enfrentarnos. En materia energética, uno de los principales es el efecto de cuello de botella que se generará en las terminales de almacenamiento de Pemex, tanto terrestres como marítimas, al no poder mover los volúmenes que normalmente transportan a través de ductos, lo que también podría derivar en un posible estado de escasez.

En materia política, se reduciría el grado de credibilidad por parte de la población afectada, con respecto a las decisiones del gobierno. Esto, sin duda, puede empeorar la actual polarización que existe en el país.

Con respecto a las afectaciones económicas, se crearía un ambiente de desconfianza por parte de inversionistas, tanto nacionales como extranjeros, y aumentaría el riesgo para invertir en el país, especialmente en el sector energético, cuya apertura ha despertado el interés de una gran cantidad de empresas que han apostado por el mercado mexicano, generando empleos y, sobre todo, nuevas líneas de negocio que le dan mayor dinamismo a la industria.

Además del impacto en el Producto Interno Bruto (PIB) del mes de enero, la continuación de esta situación puede tener un impacto multiplicador adverso en el abasto de bienes de consumo de primera necesidad, así como de elementos fundamentales en la manufactura, pues el combustible es la base para un sinnúmero de cadenas productivas y comerciales.

Asimismo, lo más probable es que Pemex experimente una disminución en sus ingresos y un incremento en sus costos. Por su parte, los grupos gasolineros también sufrirán pérdidas y las autoridades fiscales recaudarán menos Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS).

Pero, más allá de los posibles riesgos, también existen oportunidades importantes que esta situación puede generar. La principal, desde nuestra perspectiva, es que se podría impulsar la construcción de nuevos proyectos de almacenamiento de hidrocarburos, uno de los problemas más graves que actualmente tiene México, lo cual mejoraría nuestra capacidad en materia de inventarios, llevándola a estándares internacionales.

Será fundamental que la autoridad tenga noción de estos riesgos y oportunidades, y los considere al momento de tomar nuevas decisiones y acciones en la materia.

Las lecciones

El problema de logística temporal que enfrenta Pemex nos deja varias lecciones. En primera instancia, será útil para elaborar un diagnóstico más profundo que la empresa deberá tomar en consideración para la implementación de una reingeniería de sus procesos en toda la cadena de suministros, desde la importación, producción de las refinerías, infraestructura de transporte, el mantenimiento correspondiente, y su capital humano.

De igual forma, deja por sentado la necesidad, por parte de Pemex, de utilizar un mayor despliegue de tecnología de vigilancia para prevenir robos, como potencializar el uso del sistema SCADA, el cual reporta la presión del flujo de combustible y sus variaciones, y emplear, por ejemplo, drones para cubrir la geografía total de los ductos, así como la supervisión de procesos críticos por parte de un tercero independiente.

Otra condición que se pone de manifiesto es la gran utilidad de los vehículos híbridos (quienes cuentan con ellos, están viendo las bondades ante el desabasto de gasolina), así como de los totalmente eléctricos (aunque estos aún presentan costos elevados, por la falta de materias primas para la fabricación de baterías a costos accesibles, así como de puntos de carga para lograr un uso eficiente).

En lo referente a la operación de diversas compañías, la situación abre la puerta a la evaluación del trabajo virtual y de reducir la presencia física con clientes y proveedores, así como de implementar el home office como medida preventiva de manejo de crisis y de eficiencia.

Asimismo, despertó el interés por el almacenamiento de energía eléctrica en grandes volúmenes, la cual pueda utilizarse como una reserva contingente para la industria en casos de emergencia, como el que estamos experimentando. Además, vislumbró que la conversión a gas para el transporte y la apertura de estaciones de servicio de gas tienen un futuro que no has sido explotado.

Dados los retos que están por venir en materia energética, y analizado este caso en particular, será crucial que tanto Pemex como el gobierno cuenten con una visión experimentada y de 360 grados que les permita implementar acciones objetivas y neutrales, que beneficien al sector y a toda la población en su conjunto.

Si continúa el problema de distribución y consecuente desabasto de gasolina, son varios los riesgos a los que, como país, tendremos que enfrentarnos.

En materia energética, uno de los principales es el efecto de cuello de botella que se generará en las terminales de almacenamiento de Pemex.

https://www2.deloitte.com

Arturo García Bello

Líder de la industria de Energía



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