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Felipe Ángeles y el traje café


By VEME - 11/28/19 8:12 AM




EL PRIVILEGIO DE OPINAR

Manuel Ajenjo

El pasado martes conmemoramos el centenario del fusilamiento del General Felipe Ángeles, que combatiera en la Revolución Mexicana destacando como leal maderista y gran estratega al lado de Pancho Villa con quien mantuvo una relación no siempre tersa pero invariablemente de admiración del Centauro del Norte hacia el militar hidalguense: nació en Zacualtipán el 13 de junio de 1868.

Un poco olvidado de la historia oficial, ahora es el octavo paladín que entra en la liguilla de los personajes históricos favoritos de Andrés Manuel López Obrador, junto con los extranjeros Jesucristo y el “Che” Guevara y los nacionales Miguel Hidalgo, José María Morelos, Benito Juárez, Francisco I. Madero y Lázaro Cárdenas. PUBLICIDAD

Antes de ayer se realizó, en el Castillo de Chapultepec, un homenaje al que fuera Director del Colegio Militar, con la asistencia del Primer Mandatario. Al hacer uso de la palabra la historiadora Beatriz Gutiérrez Müller hizo una semblanza del homenajeado en la que destacó su valor, su lealtad al presidente Madero y su amor a la patria.

Por su parte, López Obrador ratificó que el nuevo aeropuerto —obra eminente e inminente de su administración— llevará por nombre el del ejemplar revolucionario quien por azares de la lucha armada fuera, en 1915, seis días gobernador de Coahuila y un mes de Nuevo León.

En 1967, la escritora Elena Garro publicó una pieza teatral llamada “Felipe Ángeles” que a nadie le interesó montarla y que desde hoy y hasta el 29 de diciembre se representará, en funciones de jueves a domingo, en el Teatro que conocimos como el Reforma y que ahora se llama Juan Moisés Calleja —no me pregunten cuándo le cambiaron el nombre a la sala ni quién fue Juan Moisés Calleja.

La puesta en escena de la obra es por cuenta de la Secretaría de Cultura, el Consejo Asesor de Memoria Histórica y Cultural, y el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). El actor Rodolfo Arias, quien personifica al General Ángeles, expresó que la obra no se montó por “encargo presidencial”. Cosa que es una verdad a medias. Créanme que si AMLO no le tuviera admiración a Ángeles la obra jamás se hubiera escenificado. En la política mexicana se juega a “Lo que hace la mano hace la tras”; si al presidente le gusta el golf todos los cercanos a él tratan de jugarlo; si el presidente roba, “uñas pa’qué son buenas”. Se ha sabido que desde que empezó el actual sexenio se ha incrementado la venta de bats y manoplas de beisbol. Un subdirector de una dependencia se compró una manopla Newman, cosa que está mal porque el guante Newman es de primera y el funcionario de segunda. 

En su libro “Cartucho” en el que recrea estampas de la Revolución Mexicana que ella observó en su niñez, la bailarina y escritora Nellie Campobello (1900-1986) captó, a los nueve años de edad, una irónica escena durante el Consejo de Guerra del General don Felipe Ángeles Melo. Transcribo:

“Se levantó el prisionero con las manos cruzadas por detrás y, dijo lo que más se me quedó grabado: ‘Antes de todo deseo dar las gracias al coronel Otero por las atenciones que ha tenido conmigo, este traje (un traje color café, que le nadaba) me lo mandó para que pudiera presentarme ante ustedes’. (Se abrió de brazos para que pudieran ver que le quedaba grande)”. Renglones adelante Nellie describe una plática de su mamá con la señora Pepita Chacón, amiga del General, quien lo visitó una noche antes del fusilamiento. “Cuando se despidieron le dijo: ‘Oiga Pepita, ¿y aquella señora que usted me presentó un día en su casa?’. ‘Se murió, general, está en el cielo, allá me la saluda.’ Pepita aseguró a Mamá que Ángeles, con una sonrisa caballerosa, contestó: ‘Se la saludaré con mucho gusto’”.



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