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¿Es más caro ser ecológico?


By VEME - 10/1/20 10:20 AM




Por Ksenia, autora de la cuenta de Instagram de @Intomind_Mx. Financiera de profesión, Minimalista en entrenamiento y apasionada de la sostenibilidad

Nuestras decisiones cotidianas sobre qué comemos, cómo nos trasladamos, qué productos consumimos y cómo los desechamos, tienen un impacto enorme en nuestra salud y el medioambiente, y también en la economía. Hemos escuchado que ser ecológico es más caro, cuando en realidad a lo que deberíamos de apostarle es a consumir menos y mejor. ¿Cómo hacerlo?

Aquí te dejo algunas ideas que te pueden ayudar a cuidar el planeta y ahorrar dinero en tu día a día. Son acciones muy sencillas, pero que significan un gran cambio:

🌱  Planea.

Todos los gastos se pueden dividir entre: necesidades, deseos y, como me gusta llamarles, tonterías. Gastar en comida, renta, ropa básica y servicios básicos es necesario. Consentirte con un postre, comprarte un reloj o salir de viaje es generalmente puro gusto, deseo. No comprar boletos para el cine o concierto con anticipación y tener pagar el doble o triple en taquilla el día del evento, sería para mí una tontería. A veces estos gastos tontos no solo afectan nuestro bolsillo, sino que también afectan al medio ambiente. ¿Cuántas veces te ha pasado que, por ejemplo, por no traer tu snack contigo terminas pagando por uno más caro, y además empacado en plástico? O, qué tal cuando sales de paseo y olvidas tu botella de agua, por lo que terminas comprando? Si sumamos estos gastos hormiga a lo largo de cada mes, verás que sumados no son tan insignificantes. Además, ¿cuánta basura generamos con cada compra? Estos gastos pueden disminuirse considerablemente, o hasta evitarse por completo. Solo es cosa de planear.

🌱 Compra a granel.

Al comprar tus productos solo en la cantidad que necesitas y sin empaque desechable, ahorras dinero y generas menos basura. Cada año, acaban en el océano unas ocho millones de toneladas de plástico. La mayoría de esta basura son empaques de productos, bolsas y otros desechables que, generalmente, usamos literalmente por unos minutos, después de los cuales ya habrán cumplido su propósito y se habrán convertido en basura. Seguro has visto imágenes de tortugas, ballenas, peces y gaviotas muertas por haber ingerido plásticos, confundiéndolos por comida. Lo peor de todo es que es un material que tarda siglos en descomponerse, y se encuentra presente ya en todos los océanos en pedacitos pequeños, que seguirán ahí probablemente por cientos de años. Una forma de evitar que este problema siga volviéndose más y más grande, es dejar de comprar productos empacados. Cada día hay más opciones en México para hacer compras a granel. Frutas y verduras, legumbres, granos y más – todo lo puedes comprar en tus propios contenedores en cualquier mercado, algunos supermercados, o en tiendas especializadas. Existen ya tiendas zero waste en donde puedes comprar desde granos, cereales, tés y aceite hasta detergente y shampoo, todo libre de cualquier empaque.

🌱 Compra cantidades más grandes.

Cuando se trata de productos que únicamente encuentras previamente empacados, aquellos que no puedes comprar a granel – procura planear tu consumo y comprar cantidades más grandes. En lugar de comprar porciones pequeñas de productos que se pueden guardar durante largo tiempo, adquiere presentaciones de mayor cantidad. Un ejemplo de este tipo de productos son las vitaminas, o la comida para mascotas… Claro, hay que fijarnos bien en la fecha de caducidad, pero eventualmente verás que te va a resultar más económico y generarás muchos menos residuos.

🌱 Regla de vida: ¡Compra solo lo que de verdad necesitas!

En especial cuando veas productos en oferta, descuentos irresistibles o promociones tipo 3×2, no te dejes llevar por las campañas de marketing. Detente un momento para pensar si de verdad es algo que necesitas. La mayoría de las veces puedes usar algo que ya tienes, puedes pedirlo prestado o conseguirlo de segunda mano, en lugar de hacer compras no planeadas. Cuando vayas de compras haz una lista de lo que necesitas y proponte no comprar de más.  El consumo debe quedarse ya en el pasado. Sí se puede, ¡haz un esfuerzo!

🌱 Invierte en productos reutilizables.

Como regla general: no uses productos desechables – mucho menos si se trata de productos de un solo uso. Vasos, cubiertos, platos, popotes, envolturas y bolsas, todos estos abundan en materiales baratos y altamente contaminantes, como el plástico o el unicel. Puedes reemplazar todos estos por productos de materiales duraderos como contenedores reutilizables. Por ejemplo, compra una copa menstrual en lugar de usar toallas sanitarias desechables, la copa te durará entre 8 a 12 años; o cambia tu rastrillo desechable por uno de acero inoxidable. Tus productos reutilizables pueden ayudarte a ahorrar a largo plazo y, nuevamente, evitarás la generación de una enorme cantidad de basura no reciclable.

🌱 Cocina en casa en lugar de pedir a domicilio. 

Cocinar en casa es más saludable y más económico. Además, evitas todas las envolturas, recipientes de limones, bolsitas de salsas, y hasta la gasolina de la moto. Si no tienes tiempo para cocinar diario, puedes hacer Meal Prep. Es decir, planificar y preparar tus menús con anticipación de una vez para varios días, para toda la familia. Refrigeras o congelas la comida hecha, y la vas consumiendo durante la semana. Algunos ejemplos son, un día a la semana preparar frijoles, garbanzos, salsas, cortar verduras y tenerlo todo listo en el refrigerador para el resto de la semana. Comes rico y saludable, sin contaminar y a menor costo.

🌱 Compra cosas de segunda mano.

Hay varias páginas, grupos en redes sociales y hasta apps en donde consigues cosas buenas, en muy buen estado y a precios accesibles. Muebles, ropa, libros, computadoras y bicis, son ejemplos de cosas que se pueden comprar “semi-nuevas”. Otra opción es practicar el swap o intercambio de ropa. Además de los evidentes ahorros en tu bolsillo, evitas comprar cosas que no necesites, y al mismo tiempo contribuyes a disminuir el impacto que diversas industrias tienen en el medio ambiente en sus cadenas de producción y suministro, y extiendes el ciclo de vida de un artículo o prenda.

🌱 Pide prestado.

No hablo de dinero, sino de artículos. Si necesitas usar alguna cosa por solo unas cuantas horas o días, te conviene más pedirlo prestado. Por ejemplo, si planeas vacaciones en la playa o en la montaña, puedes rentar o pedir prestado a tus amigos el equipamiento deportivo. Para las fiestas, puedes pedir que te presten disfraces y máscaras.

🌱 Trasládate sustentablemente.

Si tienes que moverte a una distancia corta, procura caminar o andar en bici. Así, no solo ayudas a disminuir la contaminación y ahorras en gasolina o transporte, sino que además es bueno para tu salud. Si el terreno o la distancia no lo permite, en algunos casos seguro que podrás hacer carpooling y dividir tarifas, o usar servicios como Urbvan.

🌱 Cuida el agua y consumo de energía.

Cierra la llave mientras te cepillas los dientes o enjabonas los platos, reutiliza el agua de la regadera para lavar los pisos o regar las plantas. Incluso puedes usar el agua que utilizaste para hervir verduras o pasta (sin sal) para las plantas o para llenar la caja del escusado. Aprovecha al máximo la luz natural, apaga la luz cuando salgas del cuarto, cambia los focos por unos ahorradores. Usarás los recursos de forma mas eficiente, e inevitablemente verás un beneficio en tus recibos de agua, luz y gas.

🌱 Haz tus propios productos.

Si eres curioso, te gusta aprender cosas nuevas y experimentar con diferentes recetas, puedes elaborar tus propios productos. Busca en Pinterest, Youtube o Instagram recetas, hay muchas cosas que fácilmente puedes hacer en casa. Aquí te dejo algunos ejemplos que te sugiero para empezar:

• Preparar leches vegetales es de lo más sencillo. Solo necesitas dejar remojar almendras, nueces, soya, avena o lo que te guste, licuar, colar… y ¡listo! Tienes tu leche nutritiva, sin conservadores, sin empaques, y mucho más barata. Refrigérala hasta 4 días.

• Puedes usar vinagre y bicarbonato de sodio para limpiar casi cualquier superficie en tu casa. O puedes hacer productos de limpieza con base en estos ingredientes agregándole otras esencias, como cáscara de naranja o de limón.

• También puedes usar plantas aromáticas y aceites esenciales en lugar de aerosoles.

🌱 Infórmate.

Al comprar cualquier producto, revisa la información de sus materiales, origen y si fue hecho por una empresa socialmente responsable. No caigas víctima de las malas prácticas de greenwashing. Al comprar de negocios que de verdad cuidan el medio ambiente, estás votando con tus pesos por esta causa.

Como puedes ver, ser “verde” no es complicado. Consumir de forma responsable básicamente significa comprar solo lo que necesitas y aprovecharlo al máximo. Todo empieza con cambiar de mentalidad, y cambiar de hábitos. El primer paso es quitarnos la idea de que ser un consumidor consciente es más caro o más complicado… todo lo contrario, simplificar nuestro consumo nos simplifica la vida y nos ahorra dinero. Si todos hiciéramos estos [o algunos de estos] cambios en nuestras rutinas diarias, veríamos un dramático cambio en las dinámicas del mercado y en el medio ambiente. Recuerda que cada pequeña acción cuenta. Tu bolsillo y el planeta te lo agradecerán.

Agrega Xime: Los puntos anteriores son pasos básicos y sencillos que nos demuestran que las compras bien planeadas y en general comprar menos y mejor, son esenciales para quitarnos la idea de que que ser Zero Waste o ecológicos o como nos guste llamarle es más caro y/o problemático. Un estilo de vida eco-consciente debe simplificarnos la vida para así darnos cuenta sobre lo que es realmente importante y necesario.

Sin embargo, me parece también importante recalcar que, quizás algunos productos que sí queramos o tengamos que comprar sí sean ‘más caros’. Pero, esto tiene una razón de ser que tenemos que tener muy clara. Cuando algo es más barato esto es porque el costo extra que nos “ahorramos” ALGUIEN o ALGO lo está pagando: alguien que es explotado por su tiempo y cuerpo; o algo que destruye al ambiente. Por ejemplo, la ropa que está hecha de buenos materiales, bajo prácticas éticas y de forma no masiva es más cara justo por lo anterior; por el contrario, la ropa barata o lo que ahora llamamos fast fashion es barata porque los materiales son de bajísima calidad, está hecha para ser reemplazada y desechada rápidamente, bajo pésimas condiciones para quienes las hacen y de forma masiva. Si consumimos menos y mejor, cuando tengamos que comprar estos productos que parecen más caros, los veremos como buenas inversiones, duraderas, éticas y ecológicas.

Texto original: Ksenia

Edición: Ximena Gabilondo

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