VEME Digital » » EPR 25 años

EPR 25 años


By VEME - 07/11/19 11:44 AM




El Ejército Popular Revolucionario (EPR) tiene sus raíces en el Partido Revolucionario Obrero Clandestino Unión del Pueblo (PROCUP), un grupo marxista-leninista-maoísta que surgió en los años setenta, el cual se unió a varios pequeños grupos de izquierda y estableció al EPR como su brazo armado en 1994, el mismo año en que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), otro movimiento guerrillero en la misma región, lanzó su rebelión armada contra el Estado.

El EPR anunció públicamente su existencia en 1996, cuando un centenar de hombres armados entraron al pueblo de Aguas Blancas, Guerrero, durante el aniversario de la muerte de 17 manifestantes campesinos que fueron asesinados por la policía. Allí, el grupo leyó un manifiesto político a favor del derrocamiento del gobierno y habló sobre la desigualdad social y la represión violenta; para concluir su aparición, dispararon 17 tiros al aire supuestamente para conmemorar a cada uno de los muertos.

En los meses posteriores a su aparición pública en 1996, el EPR llevó a cabo una serie de ataques en contra de la policía y el ejército en el estado de Guerrero, incluyendo un asalto a una base militar cerca de Los Encinos. Según el EPR, en ese ataque habrían matado a más de 30 soldados, sin embargo, las autoridades dijeron que el número de muertos era inferior a cinco. En agosto del mismo año, el grupo realizó una serie de ataques coordinados, incluyendo bases militares, estaciones de policía, una estación de radio y varios pueblos de Oaxaca, dejando al menos 17 muertos.

En 1998, una facción más radical, dirigida por Jacobo Silva, alias “Comandante Antonio”, que se autodenomina Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), se separó del grupo.

El grupo detuvo sus actividades durante varios años, pero en julio y septiembre de 2007, el EPR lanzó una serie de ataques contra los gasoductos y oleoductos del centro de México y el estado de Veracruz. El EPR reclamó la responsabilidad de los ataques, diciendo que eran una forma de protesta por la desaparición de dos de sus miembros en Oaxaca en mayo de ese año. Los ataques fueron altamente perjudiciales para el grupo, llamando la atención de las autoridades y los medios de comunicación internacionales.

El EPR asegura que dos de sus miembros, Gabriel Alberto Cruz Sánchez y Edmundo Reyes, fueron desaparecidos por las fuerzas federales, aunque el gobierno niega conocer su paradero. El grupo no ha dejado de causar agitación por la desaparición de sus miembros, y en noviembre de 2012 amenazaron con reanudar los ataques hasta que los hombres fueran encontrados.

Comandantes


El EPR es dirigido por cinco comandantes cuyos nombres reales son desconocidos; el ERPI es liderado por Jacobo Silva, alias “Comandante Antonio”.
Las principales áreas de operación del grupo son los estados mexicanos de Guerrero, Oaxaca y Chiapas. También se ha informado sobre su presencia en Guanajuato, Hidalgo, Michoacán, Morelos, Puebla, Querétaro, Tlaxcala, Veracruz y el Distrito Federal.

Aliados y enemigos


El EPR ha expresado su apoyo a los zapatistas, aunque el grupo con sede en Chiapas ha negado cualquier conexión con el grupo y supuestamente ha renunciado a los métodos violentos. También ha habido informes de que el EPR tiene contacto con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Tras la desaparición de los 43 estudiantes en Guerrero en 2014, el ERPI declaró la guerra a Guerreros Unidos, el grupo criminal responsable por la masacre. El ERPI ha sido vinculado a grupos de autodefensa en Guerrero.

EPR y AMLO

El Ejército Popular Revolucionario (EPR) se sumó a las voces que rechazan la creación de la Guardia Nacional, la cual comparó con la Ley de Seguridad Interior que fue anulada y criticada en su momento por la fuerza política que actualmente gobierna.

A través de su órgano del difusión El Insurgente, el EPR, tacha al Presidente de “político de oficio”, al sostener que durante su campaña pidió el regreso de los militares a sus cuarteles y hoy procede en sentido contrario, impulsando una Guardia Nacional, la cual, dicho sea de paso, “es un viejo plan con otro nombre que tiene sus antecedentes desde el sexenio de Ernesto Zedillo y se inscribe en una política contrainsurgente”.

Con info de El Sol de México



TE RECOMENDAMOS