VEME Digital » » En cuarentena

En cuarentena


By VEME - 05/4/20 9:55 AM




En cuarentena

We can beat them
Forever and ever
We can be heroes
Just for one day

D. Bowie / B. Eno (1977)

Se encienden los primeros focos a lo lejos bajo un cielo turbio. Los eucaliptos y laureles que flanquean mi ventana oscilan con el viento vespertino. Súbitamente cae una granizada que arrastra hojas e incertidumbre con la misma fuerza ciclónica. Oigo voces anónimas en mi derredor y me pregunto cuándo saldremos a poblar las calles nuevamente, como anunciaba el cantautor en tiempos de alguna dictadura. 

Termina otra semana incierta ante la amenaza de este Coronavirus que hemos aprendido a temer por lo inefable. El brutal y cotidiano SARS-CoV-2 cuya enfermedad respiratoria hilvanada de todo género de complicaciones salió de China para asolar al mundo. Habrá que preguntarse, cómo lo hicieron nuestros antepasados frente a la peste bubónica durante el medioevo o tras la influenza de 1918, si es probable que la humanidad sea la misma después de esta catástrofe. 

Así, desde mi encierro intermitente, como personal de salud añoso, les relato algunos sucesos en torno al COVID-19 al término de la semana 19 de esta pandemia (recuerden que los primeros casos se documentaron a mediados de diciembre en la provincia de Hubei). Aquí vamos:

Hace unos días rebasamos dos millones y medio de casos documentados en todo el planeta, con casi 200,000 muertes. Cifras descomunales para tiempos de paz y de encierro. 

A pesar de toda la alharaca, no hay visos de una vacuna antes del Otoño y, en tal caso, sería un prototipo que habría que probar en población abierta, antes de su comercialización en extenso. Lo que puedo anticipar es que, siendo optimistas, tendremos una primera versión para el invierno. El panorama no es seguro, porque se han documentado (en un estudio emergido de la Academia de Ciencias de China esta semana) más de treinta mutaciones (sí, leyó usted bien), treinta mutaciones del SARS CoV-2, que a pesar de tener una geneología similar con su antecesor de 2002-2003 parece que se adapta mejor a la transmisión entre humanos, gestando variantes agresivas que se diseminan rápidamente en el cuerpo ante una respuesta inmune endeble.

Otro estudio interesante, que se publicó de forma preliminar por un grupo de investigadores del Albert Einstein College of Medicine de New York sugiere que la razón por la que este agente ataca con más tenacidad a los hombres es porque tenemos una buena cantidad de receptores ACE-2 (mediante los cuales se fijan las espículas de la corona del virus en cuestión) justamente en los testículos. Este hallazgo peculiar no nos permite explicar aún porqué los niños varones siguen siendo indemnes, pero aporta la idea de que los órganos genitales masculinos pueden ser un reservorio adicional de la carga viral para esta infección tan inquietante. Más aún, refuerzan el concepto fisiopatológico de que tales receptores de enzima convertasa de angiotensina (ACE-2) y la propia enzima que permite el acceso del virus a las células que infecta (TMPRSS2) son un candidato potencial para buscar mecanismos inhibitorios e impedir la entrada de este germen al organismo.

En cuanto a los tratamientos, los antivirales inespecíficos siguen a la cabeza, pero es la destreza de nuestros colegas intensivistas lo que realmente está rescatando enfermos. Un nuevo estudio con 368 veteranos de guerra contagiados de SARS-CoV-2 demostró nuevamente que el tratamiento tan preconizado por la mafia de Trump (hidroxicloroquina más azitromicina) no ofrece ninguna ventaja para evitar la gravedad del síndrome COVID-19; números similares de enfermos con o sin esos fármacos progresan a ventilación mecánica asistida y, lo que más decepciona, es que dicho tratamiento parece asociarse a mayor mortalidad. De modo que en la fase temprana del agravamiento de COVID-19 lo más indicado son los antivirales; pero es pertinente señalar que el célebre remdesivir acaba de recibir un golpe bajo en un estudio comparativo de 237 pacientes críticos donde no mostró beneficio. Otras drogas similares (galidesivir y lopinavir/ritonavir) siguen a prueba, con eficacia por verse.

El consenso actual es que una vez que se desata la tormenta de citocinas, administrar oportunamente Tocilizumab (Ro-Actem-RA), Anakinra (Kineret) y/o esteroides a dosis altas, puede salvar una vida que se creía perdida. Aunque las recomendaciones del panel de expertos del NIH emitidas el miércoles 22 de abril no son tan optimistas.


El primer reporte clínico de esta enfermedad viral en niños se publicó esta semana en el New England Journal of Medicine. Emanado del hospital infantil de Wuhan, origen de la pandemia, es un reporte de 1391 niños (edad promedio 6.7 años) que habían estado en contacto con adultos contagiados. Se documentaron 171 (12.3%) casos positivos a SARS-CoV-2, veintisiete de ellos sin mostrar signo alguno de infección. Sólo doce pequeños desarrollaron neumonitis, tres tuvieron que ser intubados y uno murió por falla orgánica múltiple. En todos estos tres pacientes que se complicaron existía una patología agravante de fondo. El estudio confirma que la enfermedad COVID-19 suele ser leve en niños previamente sanos y que puede cursar asintomática en uno de cada seis menores infectados.


Numerosos pacientes y amigos me han preguntado si el COVID-19 es una enfermedad trombótica, una coagulopatía. Mi respuesta ha sido invariablemente que esta es una complicación dramática de diversas infecciones descontroladas. A ese respecto, recibí un artículo de revisión en prensa para el JACC (Journal of the American College of Cardiology) fechado en abril 15, que congrega a una enorme cantidad de médicos de Estados Unidos, Europa y China. El consenso es que esta infección viral, además de producir una neumonía muy agresiva, conlleva el potencial de activar la cascada de coagulación, dañar el endotelio vascular y precipitar las plaquetas. Todo esto hace que, en efecto, muchos pacientes (se calcula que hasta un 20 – 30%) de quienes se complican con una tormenta de citocinas, pueden formar coágulos que impactan la función de muchos órganos. La detección temprana de marcadores de coagulación (dímero-D, troponina, fibrinógeno y CPK-MB) permiten anticipar esta desgracia. Los autores concluyen que se requieren ensayos bien controlados para dirimir cuál es la mejor estrategia terapéutica en estos enfermos críticos.

En algunos centros hospitalarios de NY hasta un tercio de los pacientes críticos desarrollan insuficiencia renal aguda – una falla orgánica común a diversas infecciones -. De modo que no sólo hacen falta ventiladores sino también aparatos de hemodiálisis. Menudo problema para un país infradotado como el nuestro. 

Los cálculos están en contra de nuestras expectativas más positivas. Si efectivamente el comportamiento de la infección por SARS-CoV-2 replica los escenarios reportados en Europa y nuestro vecino del norte, se avecina en México una situación muy lamentable.

A este respecto es importante compartirles un video producido en el Hospital Vall d’Hebron de Barcelona que muestra cuáles son los mecanismos inmunopatológicos mediante los que el coronavirus se adentra en los pulmones y disemina su daño a órganos endebles. Más aún, esta información da cuenta que el tratamiento debe conceptuarse en dos etapas sucesivas. Una primera, donde los antivirales y otros fármacos inhibidores de la replicación viral podrían tener efecto terapéutico; y una segunda fase, más agudizada y tormentosa, donde lo que sirve es la modulación antinflamatoria, la tenacidad y la suerte. Aquí les ofrezco el vínculo: https://youtu.be/KpQ0zHZ8yn0

Con cierta audacia, las autoridades responsables de la epidemia en México han decidido decretar la fase 3 de contingencia sanitaria antes de ver una escalada de casos a granel. Me parece prudente que se restrinja todavía más la movilidad, pero en un país tan desigual como el nuestro, me inquieta seriamente que la pobreza se agudice, que la mortalidad sea brutal en zonas marginadas y que el rescate de la economía genere más miseria y más violencia, como un fenómeno reactivo.

La brecha entre quienes tienen ahorros, techo y seguridad en contraste con la inmensa mayoría que vive de su esfuerzo diario y apenas alcanza a alimentar magramente a los suyos se va a agudizar, no les quepa duda. Ningún gobierno, religión o solidaridad puede saldar esa profunda diferencia. Sobran ejemplos en la Historia para documentar que cuando el pueblo sufre, y sufre de verdad, las élites del poder se resquebrajan. Así que habrá que ayudar ahora, de inmediato y con conciencia social, o poner las barbas a remojar.

No quiero cansarlos, queridos lectores, estamos saturados de esta pandemia, sus números y sus decesos. Todos queremos escuchar y ver lecciones o sucesos más edificantes. Les recomiendo aquí varias alternativas, para diferentes gustos.

  1. Los conciertos de Jordi Savall en youtube, en especial la puesta en escena de Lachrimae Caravaggio que es una serie de piezas orquestales de profunda belleza y emotividad.
  2. El live stream de Pink Floyd gratuito en este link: the First Live Performance of Dark Side of the Moon in Full http://www.openculture.com/2020/04/pink-floyd-begin-streaming-free-classic-concert-films.html
  3. El último libro de Julian Barnes “The man in the red coat” publicado por Alfred Knopf en febrero de este año aciago y que demuestra con creces porqué es un autor monumental. Antes de este publicó “The only story” (2018), ya traducido al español y muy recomendable.
  4. La hermosa novela de Saramago “Ensayo sobre la ceguera”, que junto con “Un espejo distante” de Barbara Tuchman son tan pertinentes en este tiempo como Camus o Cormac McCarthy.
  5. Las películas de Almodóvar, siempre refrescantes, siempre llenas de calor humano.
  6. Las series de televisión escandinavas, en especial “Kaarpi” y “Los asesinatos de Valhalla” (ambas en Netflix), que indican porqué los escritores de esas latitudes son los genios contemporáneos de la novela negra.
  7. Y sobre todo, las jacarandas en flor, que están por apagarse y que hacen de esta ciudad, contra todo su caos, un raro paraíso cada primavera.

Alberto P Boix



TE RECOMENDAMOS