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El rapto de las novias


By VEME - 06/26/20 11:14 AM





Yo vivo desde hace algunos años en Valle de Bravo, en un pequeño rancho desde el cual es fácil conocer de cerca al Vallesano auténtico, el mexiquense de honda raíz.

Hay algo en sus costumbres que me intrigaba, algo que en otros sitios de este país tan variado, tan contradictorio como lo es México, se resolvería revólver en mano y que aquí está prácticamente institucionalizado; el rapto de la novia.

Y digo que me intrigaba, en tiempo pasado, porque al indagar sobre las costumbres de los mazahuas he comprendido el origen de este fenómeno social, pues bueno es recordar que fueron ellos los primeros en poner píe en esta región.

Siendo natural que hayan trascendido culturalmente en ella. Sobre este punto suelo preguntarme si la influencia de sus cultos y costumbres en los que después arribamos, no ha sido mucho mayor de la ocurrida a la inversa.

Entre los mazahuas, para llegar al matrimonio predomina el rapto de la novia. Sin embargo, no está abandonado del todo el camino del “pedimento”. Son dos formas de alcanzar el mismo fin; el casamiento.

En el caso del pedimento los padres del novio visitan tres veces a los padres de la novia. En la primera de estas visitas se formula la petición. En la segunda los padres de la novia aceptan o no. En esta segunda ocasión si el novio es aceptado, queda concertado el enlace y es entonces cuando se decide la tercera reunión, a la que los padres de los novios llevarán, los obsequios más cuantiosos consistentes en comestibles, bebidas alcohólicas y dinero.

Entonces se fija la fecha en que se celebrará la boda. Las visitas se llevan a cabo en tres lunes consecutivos y la unión suele realizarse en tres meses, contados a partir de la última reunión. Por lo regular el pedimento implica la celebración de una boda religiosa.

Los novios acuden al templo parroquial en compañía de sus familiares y algunos amigos, pero principalmente de los padrinos que tiene participación distinguida en la realización del matrimonio, pues se hacen compadres de los progenitores de los contrayentes.

En la casa de estos personajes será donde los novios pasen la noche en víspera del día de la boda; allí dormirán en lechos separados. El padrino y el novio, la madrina y la novia. 
Al día siguiente los padrinos conducen a los novios hasta el templo.

Después de realizado el rito católico de la boda viene la celebración en casa del novio con gran despliegue de comida y bebidas embriagantes. Después del comelitón viene el baile que es iniciado por el padrino y la madrina. En el caso del rapto de la novia se simplifica el proceso, ya que la visita de los familiares del novio a casa de la novia, es para conciliar la situación.
Se llevan también regalos como se hace en la tercera visita del pedimento.
Como es fácil suponer, los padres de la novia “raptada” exigirán la realización del matrimonio, pero el que se lleve a cabo o no, no impide que la pareja prosiga con su vida conyugal.

Es frecuente la unión libre hasta después de dos o tres hijos.
Si bien con un relajamiento del protocolo, es fácil identificar estas costumbres mazahuas con las que privan en la generalidad de nuestras comunidades.

Ahora con la cruz de la crisis a cuestas, se antoja como probable un mayor auge del “rapto de la novia”.

Directorio de Valle
Fuente: El Tlacuache, Valle de Bravo.�Colaboración de S. Surió


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