VEME Digital » » El proceso de globalización en el mundo y su impacto en México

El proceso de globalización en el mundo y su impacto en México


By VEME - 08/5/19 2:52 PM




BUZOS EN LA DIPLOMACIA

By @GTraslosheros

México cuenta hoy en día con 12 Tratados de Libre Comercio con 46 países, 32 Acuerdos para la Promoción y Protección Recíproca de las Inversiones con 33 países, 9 Acuerdos de Alcance Limitado en el marco de la Asociación Latinoamericana de Integración  y participa activamente en organismos y foros económicos multilaterales como la Organización Mundial del Comercio (la OMC), el Mecanismo de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (la OCDE). 

Todo lo anterior es producto del fenómeno conocido como “globalización”, que se hace sentir con gran fuerza a partir de los años 80 y de la cual México no ha podido ni debido permanecer al margen. 

Hoy en día se cuestiona si este proceso será revertido totalmente, lo cual en mi opinión resultaría desastroso para la paz y estabilidad mundiales, o bien si es necesario corregir diversos factores para que el proceso de integración global sea más incluyente y equitativo, lo que es altamente deseable, para responder a la crítica que se le hace y evitar la reacción contra la globalización de la que somos testigos. 

La globalización no es un fenómeno nuevo pues ha existido desde los orígenes de la historia con las grandes migraciones que poblaron Europa y el mundo en general provenientes de África. Igualmente se tienen otros ejemplos como la traumática llegada de la cultura europea al continente americano, trayendo enfermedades y muchas especies animales y vegetales que eran desconocidas en el mundo prehispánico, y viceversa llevando especies de América hacia Europa.

La fase de globalización económica y política que nos proponemos revisar más a fondo, llamada de hiper globalización por sus críticos por sus presuntos excesos, surge a partir de los años 80 del siglo pasado, la cual es impulsada por varios factores, entre los que destacan los siguientes:

  1. El cambio tecnológico que implicó la reducción en el costo de las comunicaciones y el transporte, incluyendo la llegada masiva de la computación y del internet. Se facilitó en gran medida el transporte de mercancías por todo el mundo a bajo costo, lo que junto con la apertura comercial permitió el crecimiento de las llamadas cadenas globales de valor en busca de la eficiencia productiva. El mundo se empezó a transformar en una gran línea de producción y ensamble.
  1. El colapso de la Unión Soviética y el fin de la guerra fría en 1989 tras la caída del muro de Berlín, lo que implicó la liberación del yugo soviético y la adopción de valores occidentales (como democracia y libre mercado) en buena parte de Europa Oriental y del Sur de Asia;
  1. La llamada revolución neoliberal apoyada por Estados Unidos y Gran Bretaña bajo Ronald Reagan y Margaret Thatcher, que dio un gran impulso a la apertura comercial y financiera, y promovió la reducción del aparato de gobierno con disciplina fiscal y monetaria, el fortalecimiento de la competencia económica y la desregulación de la economía; y
  1. La creciente participación e inserción de China en la escena global como una gran potencia económica, política y militar, capaz de rivalizar con Estados Unidos, luego del abandono por Deng Xiaoping, a fines de los años 70 del siglo pasado, del modelo comunista centralmente planificado y la adopción del modelo “un país, dos sistemas”.

La creación de la OMC fue de suma importancia en el año 1994 al terminar la llamada Ronda Uruguay, que sucedió al famoso GATT (este creado en el año 1947, después de la segunda guerra mundial). 

Este último trataba sólo del comercio de bienes, que la OMC amplió para incluir el comercio de servicios (con el Acuerdo GATS), aspectos de la inversión (con el Acuerdo TRIMS), los derechos de propiedad intelectual (con el Acuerdo TRIPS), y el Mecanismo de Solución de Diferencias y su Órgano de Apelación de dicho mecanismo, este último hoy bajo severo ataque por Estados Unidos.

Las tres funciones del GATT son la revisión de las políticas comerciales de los miembros, servir como foro de negociaciones comerciales internacionales, y dirimir las diferencias comerciales entre los miembros. Lamentablemente la Ronda Doha quedó trunca y el mecanismo de solución de diferencias se encuentra bajo severo ataque por Estados Unidos, por lo que la viabilidad y relevancia de la OMC está siendo severamente cuestionada. Un mundo sin OMC nos puede llevar a los años treinta del siglo pasado, donde los nacionalismos y las guerras comerciales eran la orden del día y que condujeron a la segunda guerra mundial.

Como sabemos, México ingresa al GATT en el año 1986 y participa activamente en las negociaciones de la Ronda Uruguay que dan lugar a la OMC. China ingresa a la OMC solamente en el año 2001, después de largas y tensas negociaciones, donde México fue el último país en cerrar negociaciones con China, buscando salvaguardar a su industria doméstica. Rusia ingresa a la OMC en fecha más reciente, en el año 2012. 

Más adelante habremos de tratar sobre este país, muy importante potencia política y militar, sucesora de la Unión Soviética, pero con una economía disminuida cuya fortaleza son las exportaciones de armamento y de recursos naturales.

La primera y única Ronda de Negociaciones que lanza la OMC es la llamada Ronda Doha en el año 2001, que se da por malograda unos años después, aunque habrá quien diga que sigue viva bajo otros enfoques. 

Estados Unidos había sido, desde fines de la segunda guerra mundial a la fecha, el principal impulsor y líder del libre mercado y la integración económica global, apoyando la creación de las llamadas instituciones de Bretton Woods hacia fines de la Segunda Guerra Mundial, y que incluyeron al Fondo Monetario Internacional (FMI) para ayudar a los países en casos de crisis financieras, y al Banco Mundial (BM) para apoyar el desarrollo de la infraestructura en todo el mundo. Junto con la creación de la Organización de Naciones Unidas y el GATT, el FMI y el BM constituyeron importantísimos pilares del desarrollo y la paz mundiales.

Para Estados Unidos, se trataba de crear las instituciones para asegurar el desarrollo y la paz globales y evitar las condiciones que dieron lugar a las dos guerras mundiales del siglo 20, creando así un mundo interdependiente y más seguro, lo que a su vez le sirvió para ganar más mercados y contrarrestar a su acérrimo rival, la Unión Soviética, hasta lograr su caída a fines de los años 80.

Sin embargo, en sus esfuerzos para lograr un mundo más abierto e interdependiente, Estados Unidos tuvo que hacer concesiones comerciales adicionales en el ámbito arancelario, más allá que sus demás socios como la Unión Europea, haciéndose de paso altamente competitivo, por lo que se volvió uno de los países más abiertos y la principal potencia económica y militar del mundo.

Sin embargo, el gobierno Trump ha dicho que busca revertir o reequilibrar el orden global establecido sin definir exactamente una alternativa viable, para supuestamente resarcir a la clase trabajadora americana presuntamente perdedora del proceso de globalización.

Los esfuerzos del gobierno Trump por reequilibrar el tablero comercial mundial se han reflejado en las tensas negociaciones que Estados Unidos mantiene hoy en día no solo con China, con la que ya desató una guerra comercial de grandes proporciones con consecuencias que pueden ser catastróficas para la economía mundial, sino también con la Unión Europea, con la cual busca reequilibrar concesiones otorgadas en la OMC utilizando la amenaza de imponer aranceles punitivos si no logra una serie de objetivos como igualar los aranceles aplicados en la industria automotriz.

Estados Unidos frente a la Unión Europea, su aliado histórico estratégico, busca equilibrar los aranceles comprometidos en OMC y eliminar subsidios a la industria, a la vez que frente a China, por cierto no sin razón en muchos casos, busca entre otros lograr un mayor respeto a la propiedad intelectual, eliminar requisitos de transferencia de tecnología, igualar concesiones arancelarias en OMC, corregir el enorme déficit comercial americano (lo que por cierto es culpa del gigantesco déficit presupuestario estadounidense), y prohibir la manipulación del tipo de cambio (tema sumamente complejo de acotar y definir), asuntos todos que tendrán repercusiones en la reforma de la OMC que se está gestando en estos momentos en buena medida por exigencia del gobierno Trump.

El gran problema del enfoque Trump es su estilo y estrategia golpeadora y pendenciera, sin objetivos ni estrategia claros, haciéndose de enemigos por todos los frentes, algo que quizás pudo darle resultado para lidiar con los sindicatos laborales del sector inmobiliario en Nueva York, o con la industria de los casinos y las apuestas en Nevada o Nueva Jersey, pero que no necesariamente se traslada de la misma manera al tablero mundial tratándose de temas de importancia estratégica con las potencias globales.

By @Gtraslosheros


TE RECOMENDAMOS