A marchas forzadas transcurre el Museo Nacional de la Energía y la Tecnología (Munet), la última megaobra del sexenio peñista que será ejecutada en un tiempo récord, en su primera etapa: apenas 15 meses. Y con un presupuesto cuatro veces menor de lo originalmente planeado.

El costo original era de 4,630 millones de pesos cuando se proyectó la remodelación del antiguo Mutec, hace tres años, cuando Enrique Ochoa Reza era el director general de CFE. Por sus gestiones, en una primera etapa se recaudaron e invirtieron 236.5 millones de pesos de donativos privados para generar el proyecto ejecutivo arquitectónico, esquema museográfico, plan de negocios y educativo, licencias y permisos.

Entre el 2015 y el 2016, la situación del sector energético dio un giro dramático que, aunada a la caída del peso frente al dólar, estuvo a punto de hacer naufragar al proyecto. Pero a inicios del 2017 —ya con Jaime Hernández al frente de la empresa productiva del Estado—, la coordinación de proyectos especiales de CFE, que encabeza el extitular de la JFCyA, Diódoro Siller, implementó un plan de ajuste para garantizar la viabilidad de la megaobra, que en el plan original sería financiada únicamente con aportaciones privadas.

El fideicomiso (Fimunet, fideicomiso irrevocable da administración número F/744942, registrado en Banorte) mantuvo su carácter privado, pero se permitió que el gobierno aportara parte del financiamiento. El estudio del afamado arquitecto Enrique Norten presentó un nuevo proyecto para remozar los edificios existentes y abatir costos.

Para respaldar el proyecto, el gobierno federal exploró alternativas y autorizó a través de la SHCP y Banobras un convenio de apoyo financiero que fue firmado con el FONADIN en junio del 2017. A través del CAF es posible recibir 49.2% de los recursos necesarios en un esquema a fondo perdido de pari passu (peso a peso), en el cual el sector privado cubre 50.8% de la inversión con sus donaciones.

El nuevo Mutec —refiere una presentación del proyecto ejecutivo que circula profusamente entre empresarios del sector— “será el legado cultural y educativo de la reforma energética y permitirá que la industria contribuya al desarrollo de niños y jóvenes mexicanos, inspirándolos a involucrarse en las ciencias y la tecnología. (Y) Formará cuadros profesionales especializados en energía en un momento de transición significativa y alta demanda en el país”.

El Munet tendrá 8,500 metros cuadrados de construcción (será más amplio que el Museo Jumex, el Tamayo o El Chopo), de los cuales 4,490 metros cuadrados estarán disponibles para exposiciones, sin contar con las áreas para exposición al aire libre del jardín tecnológico. Sus promotores esperan que las exposiciones conciten a más de 1 millón de visitantes, al año.

El corte del listón es inminente, con una museografía temporal. Y de acuerdo con lo proyectado, para marzo del 2019 deberá estar completada la instalación, pero sin la disponibilidad de más recursos federales, ahora todo depende de los patrocinadores, que además de la deducibilidad de sus donativos, recibirán el reconocimiento de sus aportaciones.

Si aportan 20 millones de pesos en un “donativo único”, los “patrocinadores fundadores” tendrán reconocimiento destacado y permanente en el mural digital de amigos del museo.

“El tamaño del nombre de la marca dependerá del monto”, ofrecen los promotores, “también pueden tener derecho de nombre exclusivo o compartido en algunas salas, galerías o exhibiciones pequeñas de interés”.

Si el donativo fuera de 5 millones de pesos, aparecería su nombre en Exhibiciones pequeñas con objetos o maquinaria a escala de: energía eólica / aerogenerador a escala; biomasa, plantas hidroeléctricas, gas LP, transportación y distribución energética, perspectivas laborales del sector u otras.

Asimismo, el donador contará con presencia de nombre y marca en materiales promocionales y educativos, página web, redes sociales, reportes y otros proyectos especiales. Según el monto, la empresa también recibirá descuentos en boletos, visitas guiadas especiales y uso preferencial de espacios destinados a convenciones y eventos del sector.

EFECTOS SECUNDARIOS

FUSIONES. Con la asesoría de White & Case LLP, BlackRock, Inc —el administrador de activos más grande del mundo— adquirió el negocio de administración de activos de Citibanamex, que incluye activos locales de renta fija y renta variable y productos de múltiples activos. Además, BlackRock ahora ofrecerá productos de administración de activos a clientes de Citibanamex en México bajo un nuevo acuerdo. El equipo de la firma de abogados que asesoró la transacción tuvo a Vicente Corta Fernández y Francisco García-Naranjo, además de Henri Capin-Gally. White & Case asesoró recientemente en otras dos grandes operaciones de fusiones y adquisiciones en las que participan instituciones financieras mexicanas: a Grupo Financiero Banorte, en la adquisición de Grupo Financiero Interacciones y Principal, en la adquisición de MetLife Afore.

FRECUENTES. En el punto crítico de las renegociaciones del Tratado de Libre Comercio, cuando todavía no había certeza sobre los resultados electorales en México, los secretarios Ildefonso Guajardo y Luis Videgaray fueron recibidos en el ala oeste de la Casa Blanca, donde se reunieron con el jefe de la Oficina, John Kelly, y Jared Kushner, quien les dio acceso al despacho del presidente Donald Trump la oficina oval. Lo que no se sabía es que incluso antes, el futuro canciller, Marcelo Ebrard Casaubón, también tenía derecho de picaporte a la Oficina Oval.