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Dese hace décadas tala excesiva en América Latina erosiona suelos


By VEME - 03/11/21 11:03 AM




Alrededor de 48 por ciento del total de las áreas forestales de América Latina sufren actualmente una tala excesiva de 10 por ciento anual, que supera mil veces “a la tasa de recuperación (natural) de la superficie devastada”, señala la investigadora Aleida Azamar Alonso.

Esto ocurre, advierte en el libro Resistencias sociales y alternativas de sustentabilidad, por la incorrecta concepción y aplicación del término “sustentabilidad” y su sesgado uso, aplicado para apuntalar el modelo de producción intensiva, extractivismo, saqueo de recursos y el despojo de territorios, particularmente ejercidos contra pueblos campesinos e indígenas, quienes se enfrentan cotidianamente a gobiernos con políticas públicas y leyes laxas que benefician a las grandes trasnacionales.

“Esta situación genera costos superiores a los 700 mil millones de dólares por concepto de degradación socioambiental y costos de recuperación que asume el Estado, ya que generalmente las compañías privadas no suelen pagar por estos perjuicios”.

“La sustentabilidad en un inicio se planteó desde un enfoque político euro-centrista y pro industrial”, y aunque su narrativa planteaba generar colectivamente prosperidad económica, bienestar social y vitalidad ecológica, sin embargo, se advierte “todo ello solamente podía darse sin poner en riesgo el esquema productivo moderno de explotación socioambiental intensiva”.

Así es que se ha practicado en diversas latitudes una práctica política-gubernamental con un discurso acompañado de acciones ambiguas, “donde el enfoque de sustentabilidad está limitado a la privatización de la naturaleza para el beneficio corporativo”.

Como resultado de esas políticas, a nivel social se han producido evidentes impactos negativos: la intensificación de la producción industrial masiva; la violencia que se ejerce contra quienes defienden la naturaleza; el uso de químicos tóxicos para la creación de bienes como el vestido y la alimentación, con la privatización, consumo y contaminación de bienes comunes como vías fluviales, marítimas, suelos y aire.

con info de La Jornada