Localizado en la zona norte de San Luis Potosí, entre dos montañas que forman parte de la Sierra de Catorce, el Pueblo Mágico es conocido por ser un territorio “fantasma”.

La historia de Real de Catorce comenzó en 1773, cuando los mineros Sebastián Coronado y Manuel Martínez encontraron una de las minas de plata más fructíferas del virreinato. La caza de minerales en la región alcanzó su auge a principios de la década de 1810 y continuó en operación hasta el siglo XX.

Ante la escasez de plata y la inundación de una de las excavaciones, Real de Catorce fue abandonado, los mineros emigraron hasta dejarlo como un pueblo fantasma con casas polvorosas, naturaleza salvaje y muy pocos habitantes.

En los últimos años, el municipio revivió y alcanzó el nombramiento de Pueblo Mágico ante las distintas actividades turísticas que Real de Catorce ofrece para toda la familia, sin embargo, continúa conservando la atmósfera mística que rodea el paisaje semidesértico.

¿Cuáles son los atractivos turísticos de Real de Catorce?

El Pueblo Mágico cuenta con distintos puntos turísticos. Para conocer la vida minera, lo mejor es dirigirse al este de Catorce, donde los turistas más intrépidos pueden rentar camionetas todoterreno para recorrer la sierra y las montañas.

Para los visitantes que busquen una experiencia más natural, pueden montar un caballo y acudir en una excursión al Cerro Quemado. Sitio famoso por formar parte de la Wirikuta, un lugar sagrado y de peregrinación para la cultura wixarika.

Entre las atracciones turísticas de Real de Catorce, se encuentra la tirolesa “El Águila”, la cual se encuentra suspendida a 500 metros de altura y cuenta con medio kilómetro de longitud. La tirolesa comienza en Real de Catorce y finaliza en Tapia de San Francisco.