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Culiacán; Armas por árboles


By VEME - 03/30/21 11:50 AM




En Estados Unidos la Segunda Enmienda de la Constitución establece: “Siendo necesaria una milicia bien ordenada para la seguridad de un Estado Libre, no se violará el derecho del pueblo a poseer y portar armas”. Lo que desde 1791 ha suscitado una relación profundamente compleja que va de la obsesión al aborrecimiento.

El tema del tráfico de armas se ha vuelto a poner en la mesa después de que México y Estados Unidos firmaron un programa binacional.

A al año ingresan ilegalmente a nuestro país más de 200 mil armas provenientes de Estados Unidos. El fácil acceso al mercado de armas que existe más allá de la frontera norte no solo ha contribuido a exacerbar la violencia criminal asociada con la producción y tráfico de drogas en nuestro país, sino que ha incrementado de manera exponencial la disputa de los cárteles por el control de los mercados.

La materialidad y fetichización de elementos encontrados abre toda clase de posibilidades para que cualquier objeto sea sujeto del arte; incluso o sobretodo un arma. Los artistas a lo largo de la historia han descrito el arma como un objeto fetichizado y un arma mortal.

Pedro Reyes, artista contemporáneo mexicano, derritió 1,527 armas para convertirlas en 1527 palas, que ayudaron a sembrar 1527 árboles. También alguna vez convirtió 6.700 armas confiscadas a los cárteles del narcotráfico por el Ejército mexicano en instrumentos musicales lo que dio vida a la exposición Desarme.

Culiacán tiene la tasa más alta de muertes por armas de fuego en el país. El jueves 17 de octubre de 2019 se llevó a cabo un operativo militar para capturar a Ovidio Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán y extraditarlo a Estados Unidos. No se capturó al narcotraficante, pero sí se ocasionó una ola de violencia incontenible. Más tarde los disparos al aire, las rancheras y corridos indicaban la celebración de los sicarios en algún lugar no muy lejano de la ciudad y a la vista de todos. Es aquí, en Culiacán, donde Pedro Reyes inició su proyecto Palas por Pistolas.

Reyes es un artista que se enfoca en los fracasos de la cultura moderna de una manera positiva. Realmente no cree en los fracasos, pero ese fracaso es el resultado de una cierta percepción. Toma las cosas que la gente suele ver como rotas y las muestra bajo una nueva luz.

“Si algo muere, se pudre y huele mal, creo que existe la posibilidad de hacer una composta en el que este vasto catálogo de soluciones se pueda mezclar de una manera completamente nueva”, en entrevista para BOMB Magazine.

A través de la escultura, el performance, el video y el activismo Reyes propicia el diálogo en torno a temas complejos en la sociedad. Con Desarme, el artista señala que la colonización siempre ha sido “a punta de pistola” y que en el racismo sistémico las que verdaderamente salen ganando son las fábricas de armas.

En Estados Unidos las huellas que dejan las armas son distintas. Tiroteos indiscriminados con targets muy específicos. Dejando traslucir las peores pesadillas de los americanos. Memoriales con flores, para no olvidar.

Cross for the Unforgiven, una escultura de Mel Chin, artista conceptual nacido en Houston, se desnuda de propósito al objeto, la composición de la escultura inactiva las pistolas. La pieza es una réplica de un trabajo anterior de 2002 de Chin. Para ambas piezas Chin pudo comprar ocho AK-47 sin cuestionamientos; a pesar de que entre el 2002 y el 2012 hubo más de 50 tiroteos escolares en los Estados Unidos. Así su trabajo destaca la accesibilidad de las armas de fuego y la falta de restricciones. Estos dos artistas, a ambos lados de la frontera, ponen en la mira un grandísimo problema que enfrentamos en las sociedades. El gesto del arte contemporáneo es a veces percibido como invisible. Es cuestionado y anulado. Pero a veces es permanente