El azar nos puso en el lugar y el momento correctos: la “March for our lives” en Nueva York. Finalmente (se habían tardado una eternidad), los estadounidenses protestan masivamente contra la barbarie demencial de su armamentismo incontinente. Finalmente deciden intentar impedir que sus niños y sus jóvenes sigan matando a sus niños y a sus jóvenes. Les va a costar trabajo lograrlo. Muchísimo. Pero no puede negarse que ha sido un muy buen y emotivo arranque.

Gerardo Kleimburg