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Centroamérica ante la crisis de migrantes


By VEME - 07/5/19 2:23 PM




Infoabe

El flujo migratorio desde Guatemala evolucionó desde multitudinarias caravanas que llenaban la plaza cercana a pequeños grupos de familias que llegan en bus para subir a balsas que esperan para llevarlos a México.

Lo que no ha cambiado es la actitud del gobierno guatemalteco hacia los migrantes. Recientemente, en el país no había indicios de que las autoridades dieran siquiera la apariencia de tratar de disuadir a la gente de cruzar a México de forma ilegal en las balsas.

“El no tener política migratoria es también una política”, señaló Cuevas. “Hay demasiados conflictos de interés para detener la migración”.

Los gobiernos de Guatemala, Honduras y El Salvador guardaron un notable silencio el mes pasado mientras México confrontó en solitario la amenaza del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponerle aranceles asfixiantes.

Según los mandatarios fueron sus ciudadanos, no los mexicanos, quienes habían provocado la ira del mandatario al llegar en masa a la frontera sur de Estados Unidos, aunque México enfrentaba la peor parte de las consecuencias posibles.

Uno de los principales motivos de su silencio es que las naciones del llamado Triángulo Norte dependen mucho del dinero que envían a casa sus ciudadanos emigrados.

En Honduras, las remesas supusieron más de 4.800 millones de dólares el año pasado, más del 20% de su Producto Interno Bruto (PIB), según su Banco Central. En Guatemala superaron los 9.000 millones de dólares y en El Salvador, los 5.500 millones.

Según la secretaria de gobernación de México Sánchez Cordero, las autoridades hondureñas dijeron a las mexicanas que alrededor de 500.000 de sus ciudadanos salieron del país desde el pasado otoño.

Tras una serie de negociaciones, México consiguió esquivar de momento la amenaza de los aranceles estadounidenses.

Pero México también desplegó miles de efectivos de la Guardia Nacional en todo su territorio para ayudar a frenar la inmigración.

Queda por verse si los gobiernos de Triángulo Norte tienen la voluntad política o los recursos para atajar la enquistada pobreza, la delincuencia y la violencia, que son los principales motivos que llevar a la gente a emigrar.

Mientras tanto, se suceden las acusaciones.

El Salvador

El mes pasado México, ofreció al presidente de El Salvador, Nayib Bukele, una donación de 30 millones de dólares para un programa de reforestación y empleo. López Obrador está ampliando su propia versión de ese programa con la intención de evitar que los mexicanos que viven en zonas rurales opten por cruzar la frontera norte.

Esta semana, Bukele adoptó un tono inusual en los líderes de la región: asumió la responsabilidad.

“Podemos echar la culpa a cualquier otro país, ¿pero qué hay de nuestra culpa? Quiero decir, ¿de qué país huyen?”, dijo el presidente salvadoreño tras la trágica muerte de un padre y su hija de su país que se ahogaron la semana pasada cuando intentaban cruzar el río Bravo hacia Texas.

“Huyeron de El Salvador. Huyeron de nuestro país. Es culpa nuestra”, afirmó Bukele.

Guatemala

A finales de mayo, coincidiendo con la visita a la región del secretario interino de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kevin McAleenan, Guatemala anunció la desarticulación de una red de tráfico de personas que recaudó unos 10 millones de dólares llevando a gente al país. Washington también envió agentes de inmigración para asesorar a sus homólogos guatemaltecos.

“La política o la actitud de los gobiernos centroamericanos hacia el tema migratorio ha sido de un total desinterés en lo que viene siendo prácticamente las dos últimas décadas”, explicó Fernando Neira Orjuela, del Centro de Investigación sobre América Latina y el Caribe de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Honduras

Preguntada por la tensión entre México y Estados Unidos por la inmigración, la vicecanciller de Honduras, Nelly Jerez, dijo: “Esas son situaciones bilaterales entre Estados Unidos y México”.

Estados Unidos

El mes pasado, la Casa Blanca dijo que restablecería 432 millones de los 615 millones de dólares en ayudas que mandó recortar en marzo para proyectos que ya habían sido aprobados en la región. Pero añadió que no se concedería nueva financiación hasta que los gobiernos reduzcan el número de conciudadanos que llegan a la frontera estadounidense.

Con info de AP



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