El expresidente de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont, fue detenido el domingo cuando cruzó en coche la frontera alemana desde Dinamarca, en cumplimiento de una orden europea de detención con fines de extradición reactivada el viernes por el tribunal supremo, que procesó a los líderes del proceso secesionista.

Puigdemont viajó a Finlandia para participar en un acto, donde el viernes se enteró que, tras ordenar prisión sin fianza contra cinco líderes independentistas, el magistrado de supremo, Pablo Llarena, reactivó la euroorden de captura en su contra.

Tras el referéndum del 1 de octubre pasado y la sesión del día 27 de ese mismo mes, donde no consiguieron declarar unilateralmente la independencia, Puigdemont huyó a Bruselas, donde permanecía desde entonces.

Sobre el mismo tema, se vivieron momentos de tensión en Barcelona el domingo en la noche durante un revuelto  independentista frente a la Delegación del Gobierno de Cataluña; los disturbios se trasladaron a los alrededores de la Delegación del Gobierno al paseo de Gracia.

El grupo autodenominado como Comité de Defensa de la República protestó sobre la detención de Pigdemont, lo que causó algunos forcejeos entre los manifestantes y agentes de antidisturbios.

El ex-presidente viajaba de regreso a Bélgica, donde había permanecido desde que huyó de España y fue detenido por la policía alemana.

Durante las manifestaciones, se reportaron un total de 98 heridos según el servicio de emergencias médicas y al final la policía detuvo a 9 personas.

Además, los independentistas se replegaron en pequeños grupos, algunos de ellos han impedido el paso de las furgonetas policiales; han quemado contenedores y por último cerraron varias carreteras -o entorpecieron las mismas- en la región española de Cataluña.