El secretario de Estado, Mike Pompeo, reiteró esta noche que no se permitirá el acceso a Estados Unidos de los miembros de las caravanas de migrantes centroamericanos. “Hemos afirmado nuestro compromiso compartido de encarar el actual reto.

No se permitirá que las caravanas entren a Estados Unidos. Existen peligros reales para la seguridad y los derechos humanos de los migrantes por parte de aquellos que se aprovechan de ellos”, advirtió. Pompeo expresó su expectativa de trabajar con el próximo gobierno mexicano en todos los aspectos de la relación bilateral, entre ellos explorar oportunidades para alentar la creación de empleos en la región.

El funcionario dijo que se mantiene en contacto con autoridades mexicanas en funciones y electas para examinar el tema de las caravanas de migrantes.

Mientras tanto. Un clima de tensión se registró esta tarde por un operativo de autoridades federales en la garita de San Ysidro, luego del cierre por unos 40 minutos de todos los ingresos a Estados Unidos, al tiempo que decenas de agentes se apostaron con armas de alto poder.

Voceros de la oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, siglas en inglés) confirmaron un simulacro a gran escala en los accesos de esta garita, la más transitada en el mundo y que en un principio se planeó de 10  minutos, pero se extendió a unos 40.

En el operativo, realizada alrededor de las 14:00 horas locales (23:00 GMT), todos los carriles para vehículos se cerraron, al igual que accesos peatonales en la misma garita.

En la celebración del Día de Acción de Gracias, esa acción provocó que conductores varados que esperaban el cruce para la revisión de los agentes migratorios descendieran de sus autos y tomaran video con sus celulares, ante el enorme despliegue de agentes.

Durante todo el operativo, no hubo intentos de ingreso masivo ni presencia de miembros de la caravana de centroamericanos que en los últimos días han llegado a Tijuana con la esperanza de obtener asilo en Estados Unidos.

El presidente Donald Trump instruyó el miércoles a los agentes del orden, así como a la Guardia Nacional, a usar fuerza letal en caso de ser necesaria ante lo que consideró una situación de crisis. El ejercicio de capacitación a gran escala en el Puerto de Entrada de San Ysidro retrasó el tránsito en la frontera de Estados Unidos y México, lo que provocó que las filas y esperas aumentaran más allá de los tiempos habituales.