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Capitalismo democrático vs capitalismo autoritario


By VEME - 02/12/20 5:13 PM




El día de hoy me gustaría hablarles sobre el conflicto creciente entre el Capitalismo Democrático Occidental practicado, al menos hasta ahora, por gran cantidad de países y bloques económicos encabezados por Estados Unidos, la Unión Europea y Japón, y el Capitalismo Autoritario de Estado practicado por China y Rusia.

Siguiendo el ejemplo soviético, China tuvo su revolución comunista en 1949 mediante la cual se impuso un sistema centralmente planificado que la hundió en la miseria y el atraso, pero a fines de la década de1970 se convirtió al Capitalismo Autoritario de Estado, lo que le ha permitido reducir significativamente la pobreza permitiendo la propiedad e iniciativa privada, convirtiéndose en el segundo poder económico, político y militar, capaz de desafiar a Estados Unidos por la hegemonía global.

Sin embargo, China no es una democracia y como es sabido reprime severamente a toda oposición. Rusia adoptó un modelo capitalista democrático que permitió el ascenso de Vladimir Putin y que poco a poco ha caído en un Capitalismo Autoritario de Estado, que también reprime a la oposición.

La diferencia de China y Rusia con Occidente es su modelo autoritario de gobierno, que permite la inversión y propiedad privada con acotaciones, generando mayor riqueza que un sistema centralmente planificado, pero que cancela las libertades políticas. China y Rusia, buscan influir y apoyar a países afines o conversos, y desafían al poder dominante global representado por Estados Unidos, el cual ha tenido a sus aliados principales en Reino Unido y la Unión Europea, con los cuales estableció las reglas e instituciones que han servido de fundamento para la paz y prosperidad en los últimos 75 años.

De manera inesperada, debido al crecimiento del nacionalismo que le aqueja bajo Trump, Estados Unidos busca terminar con la arquitectura internacional que fue establecida bajo su liderazgo. El populismo es producto del desencanto con la globalización de grupos que se han visto marginalizados y que produce líderes que se dicen sus redentores, creando el campo fértil para el surgimiento de regímenes nacionalistas antidemocráticos de derecha o de izquierda.

En América Latina, Rusia y China apoyan a regímenes autoritarios bolivarianos supuestamente de izquierda como Cuba, Venezuela y Nicaragua. Rusia abiertamente ha ofrecido apoyo militar al dictador Maduro, quien difícilmente dejará el poder con tal apoyo.

Hay una lucha sórdida entre el capitalismo democrático y el capitalismo de Estado. El sistema centralmente planificado es un fracaso histórico, lo que ya fue rectificado por China y Rusia, quedando aún aberraciones del pasado como Cuba y Corea del Norte, sumidas en la miseria junto con el experimento fallido que es Venezuela. El dictador Maduro mismo ha manifestado recientemente la intención de facilitar la transición hacia un capitalismo autoritario.

Para Putin, el mayor desastre del siglo XX fue el desmantelamiento de la Unión Soviética. Putin ha visto como una amenaza la expansión a sus puertas de la OTAN y la Unión Europea, mientras que trata de influir en las democracias occidentales apoyando subrepticiamente la elección de gobernantes autoritarios y nacionalistas, explotando los desencantos con la globalización para mermar a las democracias y debilitar a la Unión Europea y eventualmente quedarse con los despojos.

Trump se regodea de que China está años atrás de Estados Unidos, cuando China se ha fijado abiertamente ser la potencia hegemónica hacia el año 2050. China y Estados Unidos están colisionando en casi todo, desde el comercio y la tecnología, hasta los derechos humanos y la democracia. China busca posicionarse como líder mundial del libre comercio, mientras que para Trump la prioridad es hacer “America Great Again” repudiando los acuerdos comerciales previos a su llegada como el TPP, el NAFTA y la OMC.

La peor pesadilla sería que México, con su Cuarta Transformación, se reconvirtiera en un Capitalismo Autoritario de Estado como lo fue ya hace 40 años, terminando así con el ejercicio democrático de las últimas décadas, acotando las libertades políticas.

Los propios Estados Unidos bajo Trump podrían convertirse en un capitalismo autoritario si las fuerzas democráticas son sometidas por la extrema derecha que sostiene a Trump. En Estados Unidos se sostiene una lucha interna para sostener su democracia ante el embate nacionalista de Trump apoyado por grupos supremacistas.

Por todo lo anterior es sumamente importante que la ciudadanía se movilice en los distintos países que se vean amenazados para defender la democracia. De otra forma, los intolerantes dogmáticos aprovecharán para imponerse y acabar con ella. El ejercicio, vigencia y defensa de la democracia debe ser un esfuerzo cotidiano.



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