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#RinconesdeMéxico Campeche se pone verde


By VEME - 10/15/19 9:33 AM




Desde hace unos meses, los visitantes a Campeche tienen la opción de elegir empresas verdes para hospedarse, comer, divertirse y conocer la región. Detrás de las murallas que rodean el Centro Histórico y que protegieron sus entrañas durante siglos de ataques de piratas ingleses y holandeses, se unieron en pleno siglo XXI dos organizaciones de la sociedad civil para hacer del turismo sustentable una realidad.

Por un lado, el Patronato de la Ciudad de Campeche, A.C., liderado por Anielka García Villajuana y, por el otro, Jon Bonfiglio, director de The Clipperton Project, quienes se organizaron para modificar la cara de la ciudad y del turismo que los visita.

Actualmente, en Campeche, cualquier empresa del sector, hoteles, restaurantes, cafés, bares, pueden sumarse a la iniciativa “Empresa Verde”, un distintivo que se otorga a quienes tengan un manejo responsable de sus residuos, no solo separando la basura sino siendo partícipe de todo el proceso que involucra el uso de estos residuos, como composta, reciclaje, o bien, para minimizar el impacto ambiental.

Esto se puede lograr a través de una cadena productiva dirigida por The Clipperton Project que tiene una enorme experiencia en proyectos sustentables, los cuales ha puesto en marcha en diversos rincones de México y en otros países.

La ciudad

En Campeche la vida es tranquila. La ciudad amurallada colonial, calles empedradas, colores vivos desde el intenso azul del cielo hasta el amarillo frecuentemente usado para adosar las casas. Considerada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO cuenta con varios fuertes que han sido restaurados convirtiéndolos desde museos, que cuentan la historia de la ciudad, hasta un pequeño jardín botánico. En las tardes el atardecer en el malecón, más de 3.5 km de paseo donde va pasando uno cañones (que recuerdan la ciudad defendiéndose de piratas) y varios monumentos y esculturas como La Novia del mar, una joven campechana que se enamoró de un pirata que la abandonó. Ella lo sigue esperando mirando siempre al mar. 

En las noches siempre hay música que escuchar en la plaza de la independencia frente a la catedral de la Conchita. La ciudad se puede recorrer en las mañanas y las tardes, las horas del mediodía la gente se recoge del sol. Es una ciudad que guarda el amor y el respeto de aquellos que la habitan y lo han hecho por generaciones.

Comida y costumbres

Hay que recorrer la Cuidad de Campeche a través de su comida y estar bien atentos a días y horas ya que el campechano sigue un estricto régimen alimenticio. Es muy común que los campechanos desayunen una tranca: torta de lechón tostado, pero atención después de las diez de la mañana ya no se encuentran. También la costumbre es que los lunes se coma frijol con puerco, los domingos puchero (caldo de carne de res con verduras), los jueves bistec de cazuela y los viernes, pescado fresco. El sábado en la noche se come el chocolomo (guiso de carnes y riñones).

Las cenadurías, como la más famosa, la San Francisco abren a las siete ni un minuto antes. Imprescindible pedir el pavo claveteado, que solo se puede pedir por las noches, y el agua de piña con chaya. En el parque San Martín está la cenaduría más antigua la Conchita Cuevas, que antes fue dueña de la San Francisco.  Son estas costumbres las que marcan el ritmo de la ciudad.

Otros platillos imperdibles son el relleno negro – el color lo adquiere de la quema de chiles y tortillas, todo esto se convierte en una pasta que se diluye para hacer el caldo. Se sirve con carne de pavo o pollo, el relleno es carne molida de cerdo con huevo-. Y el Pan de Cazón -pequeña torre de tortillas y cazón bañada en salsa de jitomate-.

El mar y los alrededores

La ciudad mira al mar. Aunque la pesca no es buena, o no lo fue para nosotros, el paseo en lancha de un día es increíble. Las aguas son poco profundas, la naturaleza los paisajes van de intrincados manglares que apenas dejan pasar la luz del sol a sorpresas como espectaculares ojos de agua con todas las tonalidades del verde al azul.

Hay que pasar uno o dos días recorriendo los alrededores. Se encuentra Hecelchakan donde se hace la mejor cochinita pibil, Bécal donde las mujeres tejen sombreros de Jipi (una palma que mide entre uno y dos metros de altura) en cuevas (por la humedad).  El Monasterio Casa Betania, donde se hacen exorcismos, camino a la Hacienda Uayamon (ahora hotel) y las ruinas arqueológicas de Edzná.



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