Templo de Ehécatl, encontrado a unos metros del Templo Mayor, este templo está siendo excavado y rehabilitado por el arqueólogo Raúl Barrera para que pueda ser apreciado por los visitantes.

Esta alineado con el basamento correspondiente a Tláloc, pues se sabe que Ehécatl Quetzalcóatl era el encargado de “barrer” el cielo para las lluvias traídas por Tláloc. El grado de conservación es bastante bueno.

Rodeado por conchas y estrellas de mar, en la profundidad de la calle Guatemala del Centro Histórico, fue encontrado el esqueleto de un jaguar, conformando la ofrenda 178 del Templo Mayor.

Las ofrendas son analizadas por un grupo de arqueólogos, dirigidos por Leonardo López Luján.

A través de redes sociales, el director del Proyecto del Templo Mayor, el arqueólogo López Luján, compartió una imagen en la que se puede observar las perfectas condiciones del esqueleto de jaguar.

“Trabajamos con biólogos expertos en la materia, en este caso con la Maestra Montserrat Morales del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Entre los felinos que existieron en Mesoamérica es muy fácil identificar al jaguar por sus mayores dimensiones y la configuración masiva de su cráneo”, apuntó.

La excavación que inició en 2019 es parte de un trabajo de investigación en el Templo Mayor, donde se encuentra una serie de ofrendas con animales enterrados, desde un jaguar y un lobo hasta un pez globo.

Actualmente, los arqueólogos trabajan frente a la capilla de Huitzilopochtli, en una plataforma circular de 16 metros de diámetro, llamada El Cuauhxicalco.

“Está justo bajo la superficie de excavación, pero se encuentra a aproximadamente cinco metros bajo el nivel de la calle de Guatemala. Mucha gente pasa por encima sin siquiera imaginar que abajo está sepultado este jaguar, parte de nuestro riquísimo patrimonio arqueológico”, destacó López Luján.

Las ofrendas son imágenes en miniatura del universo, según la concepción de los aztecas. Por su parte, las conchas que acompañan al jaguar simbolizan el inframundo acuático.

“La superficie terrestre se figuraba con cocodrilos y tortugas, y los cielos superiores con águilas y garzas”, apuntó.

Las excavaciones tienen como objetivo encontrar más elementos prehispánicos que ayuden a reconstruir el pensamiento de la cultura mexica ante la muerte y las ofrendas.