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El proceso de globalización en el mundo y su impacto en México 2da Parte


By VEME - 08/20/19 11:08 AM




Buzos en la Diplomacia

Gerardo Traslosheros

Hacia el final de la segunda guerra mundial, Estados Unidos y sus principales aliados como Francia y Reino Unidos, decidieron establecer un sistema de organismos económicos internacionales, conocido como el Sistema de Bretton Woods a la par de la creación de la Organización de Naciones Unidas (ONU), ésta en sustitución de la fracasada Liga de las Naciones surgida a partir del fin de la Primera Guerra Mundial.

Para procurar el desarrollo y la estabilidad económica global, además de un tener un foro de discusión de temas políticos en la ONU, en Bretton Woods fueron creados el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (antes IBRD) en el año 1944, y posteriormente el Acuerdo General de Aranceles y Comercio (GATT) en 1947.

El GATT serviría como una institución para contar con reglas claras para el comercio internacional de bienes, y así estimular el crecimiento y la integración de mercados, y que ayudaría para resolver potenciales conflictos entre los socios comerciales. Se buscaba evitar el proteccionismo comercial que fue una de las causas principales de la profundización de la gran recesión de los años 30 del siglo pasado que condujo a una exacerbación de los nacionalismos y a la Segunda Guerra Mundial (por cierto que cualquier parecido con lo que sucede hoy no es mera coincidencia).

Este sistema de instituciones creado en esos momentos ha servido como un telón de fondo que ha permitido el crecimiento económico y la estabilidad desde la posguerra hasta nuestros días.

De manera muy paradójica, hoy en día son precisamente Estados Unidos y el Reino Unido los principales países que encabezan una lucha contra la globalización impulsados por sus agendas domésticas respondiendo a sus clientelas. Estados Unidos está abanderando el nacionalismo económico queriendo reescribir las reglas establecidas por ellos mismos desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, a la vez que Reino Unido está buscando la manera de salirse de la Unión Europea.

La Unión Europea es producto de la Segunda Guerra Mundial y fue creada con el propósito de evitar conflictos armados futuros entre las potencias europeas que iniciaron las dos guerras mundiales. La integración europea fue la manera de evitar conflictos internos y de hacerle frente a un enemigo común, en este caso la Unión Soviética. Eran momentos de una enorme tensión y conflicto, episodio conocido como la Guerra Fría, donde las grandes potencias no se enfrentaban militarmente de manera directa para evitar la destrucción total mutua con los armamentos nucleares, pero sí tenían una serie de enfrentamientos en la periferia, como la Revolución Cubana bajo Fidel Castro, la Guerra de Corea y la Guerra de Vietnam, entre otros muchos casos de enfrentamiento.

Estados Unidos apoyó de manera decidida la reconstrucción europea de la posguerra bajo el plan Marshall (el antecesor de la OCDE) y la creación de la Unión Europea para hacerle frente a la Unión Soviética, a la vez que Estados Unidos se convirtió en un ejemplo para los propios europeos como modelo de unión entre distintos estados bajo una federación.

Si se concreta la salida del Reino Unido de la UE esto podría desencadenar que otros países también pudieran hacerlo. También podría significar el fin del Reino Unido provocando la separación de Irlanda del Norte y Escocia. El centro de gravedad en Europa lo mantienen firmemente Francia y Alemania, los países más interesados en mantener la Unión y que se han enfrentado militarmente de manera repetida en la historia, pero otros países podrían buscar seguir un curso similar al del RU, resquebrajando a la Unión Europea, como Italia, Hungría o la misma Polonia. Rusia podría ser un beneficiario directo de la fractura de la Unión Europea si continua con su política expansionista hacia países que fueron sus satélites.

Uno de los puntos que se cuestiona hoy en día es si la globalización ha ido demasiado lejos, y si por tanto es necesario retroceder de alguna manera para dar mayores espacios para apoyar a grupos de la población que se han visto afectados negativamente en el proceso y evitar que se inclinen por líderes populistas que se presumen como redentores.

La teoría económica predice que en un proceso de apertura siempre existen ganadores y perdedores, y que las ganancias de los ganadores son mayores que las pérdidas de los perdedores, por lo que los ganadores podrían compensar a los perdedores y existir un remanente. El problema es que los ganadores nunca quieren compensar a los perdedores y el gobierno no consigue remediar la situación. Este es resumidamente el drama que se vive actualmente y por lo cual grupos de la población están inconformes y buscan revertir la liberalización económica.

El punto es que el llamado populismo ha crecido en Europa y en el mundo en general. Populismo existe cuando líderes como Donald Trump o similares encabezan una reacción o regresión en contra del estatus quo y la integración de los mercados aprovechando el descontento social en sus países, con el propósito de ganar votos y erigirse como líderes de su país. Por eso Trump habla en contra de la inmigración y de los mexicanos, como si todos los males vinieran de un ente exterior al que se escoge como objetivo de los ataques para ganar más votos. En el caso extremo del nacionalismo, tenemos a la Alemania Nazista bajo Hitler o a la Italia fascista bajo Mussolini, lo que llevó a la Segunda Guerra Mundial y a una pavorosa destrucción alrededor del mundo.

Hablando de México, el NAFTA entró en vigor en 1994, entre otros factores como reacción a la caída del bloque soviético y a la competencia que representaban las repúblicas hasta entonces socialistas de Europa Oriental recientemente liberadas y sedientas de inversiones; también es una reacción al surgimiento de China como potencia económica con la cual México competía en el mercado americano y para que Estados Unidos y Canadá pudieran contar con México en sus cadenas de valor; y también como respuesta al impulso a la apertura económica de parte del gobierno americano en el mundo.

Para el gobierno mexicano de la época, el NAFTA y los subsecuentes acuerdos comerciales negociados alrededor del mundo trataban de modernizar al país y establecer límites o candados mediante acuerdos internacionales vinculantes para evitar revertir la apertura y las reformas contenidas en dichos acuerdos.

El propósito de las reformas estructurales más recientes fue precisamente hacer de México un destino atractivo para la inversión y así fomentar más el crecimiento y el empleo, para lo cual se abrió la inversión privada en el sector energético, se mejoraron las condiciones de competencia en telecomunicaciones, se buscó mejorar la calidad de la de la educación y las condiciones de empleo. Por supuesto hace falta combatir la corrupción e impunidad que van juntas, y la consecuente inseguridad que se ha extendido por el país, ya que representan una merma importante de recursos que de otra forma podrían dedicarse a incrementar la inversión productiva.

Desde 1930 hasta 1982 México siguió un modelo de sustitución de importaciones que le permitió industrializarse pero que se agotó a inicios de los 80 con una gran crisis de la deuda. A partir de ese momento México debió reorientar su estrategia para ser un país capaz de exportar no solamente petróleo y evitar crisis financieras recurrentes. México pasó de ser una economía donde 90 por ciento de sus exportaciones eran petróleo a una donde menos del 10 por ciento lo son.

El NAFTA había funcionado de manera muy exitosa para todos los involucrados hasta que el Sr Trump empezó a acusar a México de haber negociado el NAFTA de manera desventajosa para Estados Unidos, y de perder una gran cantidad de empleos que se vinieron a establecer a México. La realidad es que México sí atrajo más inversión, pero no es el causante del abandono de parte de la población americana que ha visto disminuir su nivel de vida y perder sus empleos, lo que fue resultado principalmente del cambio tecnológico, aunque el comercio tiene una parte minoritaria en la explicación de tal fenómeno.

Esta población se vuelve enemiga del comercio internacional y apoya a los candidatos que dicen querer protegerla. Esta población también es propensa a desarrollar sentimientos contra la población de otros orígenes, como los mexicanos o latinoamericano, los chinos o los musulmanes. Estos son los votantes que busca Trump.

A raíz de la exigencia de renegociar el NAFTA o darlo por terminado, México junto con Canadá se sentaron a la mesa con Estados Unidos. De especial interés resulta que el gobierno entrante de AMLO hubiera participado activamente de las negociaciones junto con el gobierno saliente. Para el gobierno entrante era fundamental evitar el fin del NAFTA sin un acuerdo viable alternativo, lo que se logró no sin costos. El nuevo acuerdo T-MEC (USMCA) por un lado incorpora una serie de materias que ya aparecían en el acuerdo TPP, convertido en CPTPP (TIPAT) sin Estados Unidos, como son el comercio electrónico y las disciplinas anticorrupción, pero por otro lado endurece de manera importante la regla de origen automotriz, a la vez que reduce el ámbito del mecanismo inversionista-estado, desprotegiendo las inversiones extranjeras. La filosofía del gobierno Trump ha sido reducir incentivos para que la inversión se establezca en México.

By @GTraslosheros



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